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Adiós al público masivo en los cines; hola, películas en el plasma

Se acentúa un cambio de tendencia que nos sienta en el sofá de casa a ver cine y solo nos lleva a las salas en contadas ocasiones

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Sefi García
Redactora de sociedad y cultura

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 23:47

Los españoles pasan una media de 266 horas al año viendo películas. Esto supone un total de 11 días y una media superior a la europea (230 horas al año). Además, los españoles consumen, de media, 10 películas al mes, según datos del barómetro realizado por Mastercard. El último dato del ministerio de cultura señala que hasta el primer fin de semana de junio, han acudido a las salas 8 millones trescientos mil espectadores, en una taquilla impulsada por la secuela de Top Gun: Maverikc. La taquilla sigue sin recuperarse, mientras las plataformas consolidan su auge.

Las cifras

Es indudable, viendo los datos, que nos encanta el cine:10 películas al mes son mucas películas. Sin embargo, nos resistimos a volver a llenar las salas. El año pasado, el acumulado de espectadores en los seis primeros meses del año, era apenas de cinco millones trescientos mil. El año terminó con una taquilla de 41 millones de espectadores, un 45% más que en 2.020: ese año, el de las restricciones duras, las salas se fueron a negro y la asistencia cayó un 70%. A estas alturas , ya estamos en más de ocho millones de espectadores, gracias al empuje de la secuela de Top Gun. El verano es buena época, y da esperanza. Repunta la asistencia a las salas de cine, pero lejos está del récord prepandemia: en 2.019 se vendieron ciento cinco millones de entradas.

Y mientras la asistencia a los cines remonta con mucha dificultad, se consolida el streaming: el 83% de la población tiene acceso a al menos a una plataforma de pago.

¿Remontará la taquilla o estamos ante un cambio de costumbre?

El catedrático y profesor de teoría del cine y Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid José Luis Sanchez Noriega, está más que convencido de que el uso ha cambiado. Explica a cope que “el streaming ha herido de muerte a muchas salas”. “Por el momento-continua-van a quedar para para pocos días a la semana, y en nada para pocos días al año. Va a haber épocas donde las salas estén desiertas”.

No es una tendencia nueva. El cambio empezó a finales de los años 90, cuando la revolución digital se empezó a aplicarse a lo audiovisual en todos los órdenes “ desde la cámara a la copia que pasa del rollo al disco duro-aclara el catedrático de la UCM- abarata muchos los costes y permite una distribución inmediata y muy ágil, de manera que la existencia previa de Internet y de la banda ancha permite que haya contenidos voluminosos en datos, como una película, que viajen perfectamente”. La tendencia se agudiza a partir de 2.010, con la aparición de las plataformas “ que no son tiendas, son como bibliotecas, contienen miles y miles de títulos donde puedes elegir por género, por época por edad. Es previo a la pandemia, pero con la emergencia sanitaria se incrementa el consumo, porque de repente por pocos euros tienes a tu alcance estos catálogos”.

A pesar de que tras la emergencia sanitaria algunas plataformas notaron un bajón importante en las suscripciones( la más utilizada perdió casi un 2% ), la tendencia se ha ido consolidando.

Cine de fórmula

Esta revolución tecnológica ha cambiado la forma de rodar y de distribuir, “hay una cuestión técnica que cambia los rodajes y la propia estética, la postproducción, un ejemplo es Bermman de Alfonso Cuarón filmada en un falso plano secuencia” recuerda el catedrático. A este cambio técnico se une la entrada en escena de los Big Data, los datos que damos a las plataformas y que resuelven la pregunta que el cine lleva haciéndose el último siglo: ¿cual es el gusto del público?. “Antes se contestaba con el método prueba-error, ahora los grandes ordenadores te recomiendan en función de lo que has visto, se perfilan las películas casi de manera individual”.

El problema es que “se hace un cine con plantilla, de fórmula, muy sabido, y su propio éxito le lleva al fracaso porque a la gente, en el fondo, le gusta lo que no sabe que le gusta, quiere que la sorprendan, de ahí que de repente nos encontremos con éxitos de taquilla del cine independiente como The Artist, una película sin diálogos, o la producción española Blancanieves, en blanco y negro”.

Cine acontecimiento

Los exhibidores insisten en la falta de grandes superproducciones y en la escasa y mala promoción de las películas como causa fundamental de esa resistencia de los espectadores a volver al cine. Sánchez Noriega no lo tiene tan claro, es más, para él realmente “ya no hay un público masivo en salas, el masivo está en las plataformas, en el plasma o en la tableta, hay un público de cine acontecimiento: habrá ocho o diez veces al año que la gente va a ir porque se estrena una película de cine familiar, o para jóvenes, la última de Spiderman, la ultima de Parque Jurásico... esas son películas acontecimiento, porque la gente quiere verlas en sala y de estreno, es como quien quiere ver el partido en directo y porque quiere verlo en grupo, igual que vamos al bar a ver un partido, aunque nuestra televisión sea mejor y esté más cerca”. El cine espectáculo, el cine acontecimiento será el que llene las salas en momentos determinados pero “ el numero de estrenos se va a desplazar a las plataformas”.

Las salas, heridas de muerte

Antonio ya peina canas. Es de esa generación que iba al menos una vez a la semana al cine. Hoy, nos confiesa “ve películas en casa, en cualquier plataforma de streaming, por la inmediatez y la comodidad. Al cine voy en contadas ocasiones, cuando estrenan alguna película que pueda ver con mis hijos y mis nietos, o que sea muy especial para mí: he perdido la ilusión por la magia de la sala a oscuras”.

Los exhibidores calculan que no van a sobrevivir con menos de ochenta y cinco o noventa mil espectadores, y fían al año que viene el horizonte para conseguirlo. El año pasado se quedaron a mitad de expectativa. El problema, nos cuenta el catedrático Sánchez Noriega , es que las plataformas “están acelerando una tendencia que existía: hay menos salas o las salas tiene menos sesiones, incluso en los multisala, se ponen proyecciones para tres o cuatro personas, cosa impensable en otra época, hoy se lo pueden permitir porque prácticamente con un ordenador se pueden controlar todas. El streaming ha herido de muerte a muchas salas, y por lo de pronto se van a quedar para jueves, viernes, sábados y domingo, para pocos días, y dentro de nada, para pocos días al año. Va a haber épocas donde las salas estén desiertas. En las grandes ciudades todavía hay circuitos para los más cinéfilos, pero si vas a ciudades medias o pequeñas, o han desaparecido las salas o la oferta es muy poco atractiva”.


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