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23 de abril

Más y mejor debate

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Tiempo de lectura: 1'Actualizado 14:28

El primer debate de la campaña en RTVE estuvo demasiado encorsetado en el formato. A menudo escuchamos a los líderes de los cuatro partidos con más representación parlamentaria recurrir a monólogos enlatados demasiado previsibles. Faltó una auténtica confrontación de propuestas sobre los temas que más importan a los españoles: paro, regeneración institucional, desigualdad y un largo etcétera.

Pero a pesar de todas las evidentes limitaciones, es bueno que se haya celebrado, y es posible que el segundo que tendrá lugar esta noche sea más flexible. Sería deseable que haya un discusión real con más argumentación.

A Pedro Sánchez se le vio incómodo y tenso, parecía que le molestase tener que responder a las preguntas de Casado y de Rivera. Los acusó en demasiadas ocasiones de mentir e hizo un relato excesivamente grandilocuente de los supuestos éxitos de su corta gestión. No quiso aclarar cuáles van a ser sus relaciones con los independentistas tras los comicios. Rivera fue el más suelto, estuvo eficaz al recordar que Sánchez dialogó con un Torra que reclamaba autodeterminación. Casado optó por un tono moderado, que se compadece con lo que representa su partido. Supo además desmontar algunos de los excesivos méritos que se atribuía Sánchez como la revalorización de las pensiones. Casado estuvo acertado al mostrar la contradicción que supone que en el País Vasco los socialistas hayan apoyado una ley de abusos policiales que fomenta el relato de Bildu. Las intervenciones de Iglesias certificaron la debilidad de Podemos, una formación que había suscitado muchas esperanzas y que ha perdido casi todo el fuelle. 

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