VIOLENCIA MACHISTA (SERIE ESPECIAL)

Comunicarse con el maltratador, medida policial para reducir la reincidencia

Establecer una relación directa con los maltratadores para evitar su reincidencia, controlar su comportamiento en situaciones complejas e informarles de las consecuencias de quebrantar las medidas de protección es una de las fórmulas policiales efectivas en la lucha contra la violencia machista.,"Si estamos protegiendo a las víctimas tenemos que tener muy en cuenta de qué las estamos protegiendo: del agresor. Es un motivo fundamental para estar muy

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 09:33

Violeta Molina Gallardo

Establecer una relación directa con los maltratadores para evitar su reincidencia, controlar su comportamiento en situaciones complejas e informarles de las consecuencias de quebrantar las medidas de protección es una de las fórmulas policiales efectivas en la lucha contra la violencia machista.

"Si estamos protegiendo a las víctimas tenemos que tener muy en cuenta de qué las estamos protegiendo: del agresor. Es un motivo fundamental para estar muy pendiente de él. (...) Se ha convertido en algo básico, ya no entendemos una protección a las víctimas si no es de esta manera", indica a Efe el subinspector de la Policía Foral de Navarra Manuel Gabás.

Gabás codirige la unidad de prevención y atención ciudadana de la Policía Foral en Tudela, encargada de hacer un seguimiento integral de los casos de violencia machista que también pone el foco en el agresor.

Conocer al maltratador y a su entorno, saber cuál es su actitud -especialmente tras la denuncia o ante la celebración de un juicio-, darle toda la información sobre la situación legal en la que se encuentra y advertirle de las consecuencias que tiene quebrantar las medidas impuestas por un juez son algunas de las acciones que lleva a cabo esta unidad.

Gabás y sus compañeros Txomín San Martín y Carmelo Lalaguna, que gestionan este grupo en Tudela, explican a Efe cómo ponen en práctica estas actuaciones.

"Procuramos mantener una relación correcta y accesible, aunque ni mucho menos empatizamos con ellos en su situación. Para nosotros rebajar la tensión es primordial: cuantos menos problemas origine él, más seguridad tendrá la víctima. Se trata de tener mano izquierda para que le interese estar en contacto con nosotros", subrayan.

"El agresor tiene que ver un referente policial con conocimiento sobre su caso que le pueda orientar en un momento determinado, pero también a alguien que, si tiene que ser contundente, lo va a ser", aclaran.

BUSCAR LA COLABORACIÓN DEL MALTRATADOR

La reacción de los agresores es variada, algunos se prestan a este contacto y otros "se cierran en banda", por lo que la relación policial depende de la receptividad: cuando son receptivos, se les llega incluso a hablar de cómo es una relación sentimental "normalizada".

"Tenemos muchos que incumplen las medidas por desconocimiento, porque no saben hasta dónde llegan. Cuando se lo explicamos, se rebaja la tensión y sus ganas de acercarse a la víctima", destacan y añaden que también los asesoran en cuanto a cómo deben comportarse con los hijos, un factor de confrontación y victimización habitual.

La salida de prisión, ya sea tras cumplir condena o durante un permiso, la etapa posterior a una denuncia o cuando se acerca un juicio son momentos que aumentan el nivel de riesgo y en los que los agentes intensifican el contacto con el agresor.

"En el momento de la puesta en libertad hablamos con él para conocernos, ponernos cara, para ver en qué actitud está con respecto a la víctima", sostienen.

EL CONTACTO POLICÍA-AGRESOR REDUCE LAS INCIDENCIAS

El contacto con el agresor, que permite un abordaje integral del problema, minimiza "muchísimo" las incidencias y "tranquiliza y da seguridad a las víctimas", aseguran los agentes.

Intervienen también en situaciones en las que la mujer no ha denunciado al maltratador, gracias al trabajo en red que realizan con los equipos de atención integral a las víctimas: "Intentamos entre todos tejer esa tela de araña para tener la información más real posible. Es fundamental estar en contacto tanto con víctima como con agresor".

Este enfoque de trabajo policial con el agresor está recogido en el protocolo del Ministerio del Interior para la valoración policial del nivel del riesgo de la violencia de género y la seguridad de las víctimas, vigente desde el pasado marzo.

"Todo lo que hacemos está basado en la instrucción de la Secretaría de Estado, estamos integrados en VioGén. Pero es cierto que esa instrucción recomienda, y según los casos obliga, una serie de acciones de protección y aquí cada uno marca su estilo", concede Gabás.

PROTECCIÓN DE LA VÍCTIMA Y CONTROL DEL MALTRATADOR

Son varias las medidas de protección relativas a controlar al maltratador contenidas en ese protocolo.

En un caso de riesgo extremo, además de la vigilancia permanente de la víctima, se ha de realizar un control intensivo de los movimientos del agresor y una vigilancia en los centros escolares de los hijos de la víctima.

Si el nivel de riesgo es alto, se llevarán a cabo un control aleatorio de los movimientos del agresor y contactos esporádicos con personas que éste frecuente.

Según el protocolo, para situaciones de riesgo medio ha de comprobarse el cumplimiento de las medidas judiciales por parte del agresor y comunicarle en sus permisos penitenciarios que está bajo control policial.

NECESIDAD DE RECURSOS

Desde la unidad de la Policía Foral en Tudela advierten de que el seguimiento integral que incluye los contactos con el maltratador requieren recursos policiales: un agente que tenga que controlar 150 casos apenas tiene tiempo para estar en contacto telefónico con la víctima, no puede ir a su casa, ni a la del agresor, ni estudiar su entorno.

"No es un modelo propio, pero es cierto que el volumen de personal que tenemos nos permite darle cierta prioridad a estas tareas sobre otras labores propias de la unidad", concluyen. EFE

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