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La innovación llega a la Semana Santa: torrijas de vino y huevos de Pascua

Las torrijas son las protagonistas de estas fechas tradicionales. Aunque le ha salido un competidor, los huevos de Pascua y las torrijas saladas 

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 10:33

La Semana Santa son unos dias llenos de tradiciones. Penitentes, pasos, y para algunos significa también la vuelta a casa para estar unos días con la familia y  comer torrijas de la abuela. Y es que este dulce manjar llega todos los años por estas fechas y se convierte en el imprescindible de estas fechas. 

Torrijas hay muchas y cada vez van evolucionando más. Desde ponerle por encima tiramisú hasta darle una vuelta salada y poner una anchoa por encima. La innovación permite que, con un producto con una base tan básica, se puedan hacer múltiples variantes. Según José Fernández de la pastelería Nunos, la claves es la paciencia: “No se pueden hacer unas torrijas en media hora”.

Y partir de ahí, tener buenos productos de calidad y el mismo cariño que pone nuiestra abuela. Como nos recuerda el maestro pastelero “en España tenemos especial cariño por los postres fritos” y añade que la torrija nos conecta especialmente con nuestra infancia: “yo recuerdo la torrija de mi abuela y esa es la que intentamos hacer”.

Y es que el postre nos gusta tanto porque nos saca nuestro lado infantil y es un momento divertido. Con la comida sí se juega y el dulce “viene cuando ya hemos terminado de comer, hemos hablado todo, incluso nos hemos tomado alguna copita” y viene la parte relajada.

La torrija es un plato tradicional y otro que tiene serias oportunidades de serlo en un futuro será los huevos de Pascua. Cada vez más presentes en los escaparates de todas las pastelerías y que trasciende más allá de las edades tal y como explica el propio José Fernández: “a nosotros nos encarga una persona desde Barcelona que se lo regala a su hermano de 80 años”.

Para hacer unos huevos de pascua la clave está en la técnica para manejar el chocolate… Una temperatura adecuada, en torno a los 34 grados tiene que estar el chocolate para que podamos trabajarlo. A partir de ahí “el resto es tu creatividad”

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