PATRÓN

El obispo preside la ofrenda a Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol

Tras cuatro años sin presencia del gobierno de Ferrol, la primera teniente de alcalde, Maite Deus, acudió a los actos

El obispo de nuestra diócesis presidió la ofrenda a la patrana de Mondoñedo-Ferrol - FOTO: Diócesis

El obispo de nuestra diócesis presidió la ofrenda a la patrana de Mondoñedo-Ferrol - FOTO: Diócesis

COPE Ferrol - Javier García

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 22:02

El obispo de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, monseñor Luís Ángel de las Heras, ha presidido este domingo, 15 de septiembre, la ofrenda a Nuestra Señora de los Remedios, celebrada en la localidad lucense de Mondoñedo.

Este año el encargado de realizar la ofrenda ha sido el alcalde de Ribadeo (Lugo), Fernando Suárez (BNG). Además, tras cuatro años de ausencias, el gobierno de Ferrol ha estado representado en este acto, concretamente por la primera teniente de alcalde, Maite Deus (PSOE), acudiendo también a esta acto religioso, como cada año, el alcalde de Ortigueira, Juan Penabab (PSOE)

Maite Deus y Juan Penabad, segunda y tercero por la izquierda, durante la eucaristía - FOTO: Diócesis

Maite Deus y Juan Penabad, segunda y tercero por la izquierda, durante la eucaristía - FOTO: Diócesis

HOMILÍA

Por su parte, el obispo de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, Luís Ángel de las Heras, en su homilía abordó varios temas.

“Queridos hermanos sacerdotes; queridas autoridades civiles, académicas y militares; representantes de instituciones civiles y religiosas; querido Sr. Oferente, D. Fernando Suárez; y niños que portáis la ofrenda: Gael y Katia. Queridos cofrades, hermanos y hermanas todos.

Agradezco, Sr. Alcalde de Ribadeo, su discurso claro, sentido y cargado de humanidad y deseos de solidaridad y mejora de nuestra sociedad, así como del bienestar y la convivencia pacífica de nuestras gentes.

Ha hecho usted presente aquí su patria pequeña, su concello, pero con mirada amplia, más allá de sus tierras y mar. Ribadeo enriquece notablemente el mosaico de Mondoñedo-Ferrol y recuerda hoy nuestro patrimonio histórico, social y religioso desde uno de los lugares que fue sede episcopal de esta diócesis. Resulta iluminador para nuestro presente evocar la capilla de la Trinidad de la Atalaya, delante de la cual se celebraban los concejos abiertos sobre cuestiones que atañían a todos. Una práctica que nos debe hacer pensar en estos tiempos lo importante que es tratar respetuosamente entre todos los asuntos: escuchar, dialogar, ceder, dejar intereses egoístas, y buscar acuerdos –mejor aún: consensos–, para caminar juntos, para resolver los problemas, para clarificar las responsabilidades, para hacer progresar a las personas y a los pueblos. Un progreso, por supuesto, que nos haga crecer en valores humanos, como los que el Evangelio de Jesús nos muestra. Un recorrido que acierte con lo que el Hijo de Dios y del hombre nos invita a hacer en situaciones complejas, comenzando por las que nos atañen más directamente, pero implicándonos con generosidad en las que están más lejos e igualmente nos afectan.

Por eso hemos de denunciar la movilidad humana forzada por las guerras, el hambre, las persecuciones, la falta de libertad. Como hemos de denunciar cualquier tipo de abuso y violencia. Efectivamente, señor oferente, el Evangelio de Jesús nos invita a defender la vida en todas sus etapas y circunstancias; a acoger y ayudar a todas las víctimas: menores, mujeres, varones, migrantes a la deriva… El Evangelio de Jesús nos propone construir un mundo en el que nadie sea maltratado. Un mundo en el que ningún ser humano se sienta injustamente obligado a dejar su tierra –menos aún los menores–, aunque esto nos exija a muchos renunciar a caprichos o a lujos prescindibles, de los que muchas veces no somos conscientes o nos tienen demasiado atrapados.

Efectivamente, nos apremia, por un lado, el valor de la hospitalidad comprometida con los inmigrantes para acogerlos, protegerlos, promoverlos e integrarlos. Y, por otro, nos urge el valor de la paz y la no violencia que tanto es vulnerado en el ámbito doméstico, como también en otros.

Tanto la hospitalidad como la paz y el respeto tienen que brotar de un corazón humano que late como el de Jesucristo, con latidos de acogida y de paz. Pidamos terminar con el rechazo a los seres humanos y la lacra de la violencia doméstica. Comprometámonos con la acogida, la paz y el respeto entre pueblos y entre personas. Acojamos, protejamos, promovamos e integremos con prioridad a las más vulnerables e indefensas.

Comparto también la preocupación que ha expuesto, Sr. Alcalde, por cuidar la obra de Dios creador, de la que tenemos hermosísimas muestras en nuestra geografía diocesana. Una preocupación que ha de ser no sólo por lo que ven nuestros ojos, sino por la tierra entera, que es nuestra casa común. Por eso nos debe inquietar la Amazonía, lamentablemente dañada por el fuego y la indiferencia que usted ha mencionado. El sínodo especial que ha convocado el papa Francisco y va a celebrarse este octubre sobre el tema “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”, nos ayudará a desterrar la impasibilidad y tomar conciencia de que la Amazonía, y todo el planeta, es fuente de vida que está siendo amenazada. ¿Vamos a permanecer indiferentes? Confío que no.

Hay muchas otras dificultades: rupturas familiares, falta de nacimientos, despoblación, desempleo, soledad, enfermedad, droga, depresiones... Cada uno de los problemas que encontramos en nuestro mundo, en estas tierras… Cada sufrimiento que tenemos y tienen nuestras gentes no son ajenos a Jesucristo ni a ningún bautizado de Mondoñedo-Ferrol. Nos incumben y preocupan. Como nos importan al Señor y a nosotros los gozos y esperanzas de este pueblo. Es lo que queremos vivir y transmitir como discípulos misioneros en el Mes Misionero Extraordinario que el Papa ha convocado para la Iglesia universal este octubre de 2019 y que va a acompañarnos todo el curso en nuestra diócesis y, ojalá, siempre.

Por ello, el próximo mes, tendremos actividades significativas. En Mondoñedo habrá dos celebraciones relevantes con sello misionero. La primera, durante As San Lucas, el día 19, aniversario de la consagración de la catedral, evocando más de 800 años en misión desde el pontificado del obispo Martín I (1219-1248), quien impulsó la construcción de nuestro templo principal y lo consagró, siendo imagen de las piedras vivas que edifican esta Iglesia particular hasta el día de hoy. La segunda será, como cada comienzo de curso en Mondoñedo-Ferrol, el Encuentro Misionero Diocesano de Envío, en nuestro seminario de santa Catalina, el sábado 26. Estáis todos invitados.

Esta es nuestra historia de fe y peregrinación que atestiguan tantos hombres y mujeres de Dios que han hecho el bien y han curado a los oprimidos por el mal, como lo hizo Jesús. Con esta nube de testigos que hace brillar el bien por encima del mal, bien podemos proclamar que el encuentro con Cristo y su Evangelio es motivo de alegría, principio de esperanza y camino de solución para la humanidad desde la verdad, la justicia, la misericordia y la liberación. Esto es, señor oferente, queridos hermanos, defender por encima de todo la dignidad humana y aspirar a mucho más: un mundo nuevo que nos ofrece Jesucristo, señor de la historia y de una vida nueva y eterna que ha nacido de María Virgen, Nuestra Señora de los Remedios. A ella acudimos confiados, con el corazón encogido tantas veces, para salir consolados, esperanzados y comprometidos con una alegría de corazón que resulta indescriptible y deshace el llanto. Ante nuestra madre, la Virgen de los Remedios, dejamos hoy nuestra ofrenda, seguros de que, con Ella, las cuitas son más llevaderas y tendremos mayores aciertos. Que así sea”.

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