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Una cerveza en memoria de Paul, un americano cuyas cenizas llegaron en una botella a Galicia

A pesar de haber muerto hace ya cuatro años, la memoria de Paul sigue muy viva en Oia, a 6.500 kilómetros de Florida, donde falleció surfeando

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Redacción Vigo

Redacción Vigo

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 10:15

Paul Nichols era surfista y soñaba con surferar por todo el planeta. Se lo impidió una muerte temprana en 2020, cuando sólo tenía 35 años. Meter sus cenizas en botellas y lanzarlas al mar en la costa de Florida fue la forma que encontró su familia de cumplir su sueño.

Sucede que una de esas botellas, de güisqui para más señas, llegó en enero de 2023 a Punta da Centinela, en el municipio pontevedrés de Oia, La encontró un vecino de la localidad llamado Secundino Vicente. Secundino enseguida telefoneó a su primo Alfredo, quien ha recordado en COPE aquel momento.

"Mi primo se dedica mucho a pasear por la orilla del mar y en uno de esos paseos encontró la botellita. Una minibotella de güisqui, y se la llevó para casa. Y me llamó. Entonces me acerqué a su casa y a la hora de abrirla nos encontramos con la sorpresa de que dentro había dos billetes de dólar, un mensaje en inglés y un pequeño tubito transparente, de unos 5 centímetros, que al principio incluso pensamos, bromeando, que sería droga, explica.

La sorpresa

Sin embargo, al leer el mensaje, la sorpresa fue mayúscula al comprender que se trataba de las cenizas de un surfista y que esa botella había recorrido más de 6.500 kilómetros desde Florida hasta la costa de Oia.

El mensaje explicaba que el dueño de las cenizas había fallecido en un accidente haciendo surf y que quería seguir surfeando el resto de su vida. Añadía que quien encontrara la botella se tomara una cervea a la salud de Paul en el chiringuito de la playa para recordarlo y que arrojara las cenizas donde se hubiese encontrado la botella.

Y eso fue lo que hizo Secundino. Se tomó una cerveza en el único local costero de hostelería que hay en la zona, junto al Monsterio de Oia, y alí colocó los restos de lo que encontraron, con la botella y el mensaje.

"Es un pequeño altar adonde los surfistas acuden", asegura Alfredo, quien explica que quienes peregrinan a ver esa suerte de altar son surfistas.

Una visita inesperada

Estos días estuvo por la zona la hermana de Paul con su marido, con quienes Secundino contactó a través de una dirección de correo electrónico que también venía en la botella.

"Emocionados porque no se lo creían", describe Alfredo acerca de la reacción de la hermana de Paul al comprobar que hasta un altar hicieron en memoria de su hermano

La hermana de Paul estuvo en el establecimeito donde Secundino se bebió la cerveza a la salud de su hermano, y posteriormente fueron hasta el lugar exacto donde la botella fue hallada, todo ello en un clima "muy emocionante"en el que "no pararon de llorar".

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Pilar García Muñiz

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