COPE

De cantarle salmos al zar a ser expulsado del seminario: así se truncó el plan de Stalin para ser sacerdote

José María Zavala ha explicado en COPE cómo, desde joven, el dictador soviético estuvo a punto de convertirse en sacerdote de la Iglesia Ortodoxa

Audio

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 12:35

La Historia no deja de enseñarnos lecciones sorprendentes cada vez que acudimos a ella. En este caso, como parte de 'La esquina del misterio', la sección en la que este fin de semana José María Zavala ha traído una sorprendente revelación sobre el dictador soviético Stalin, quien gobernó con puño de hierro a su propio pueblo durante décadas. Y es que, el sanguinario dirigente no estuvo lejos de convertirse en, nada más y nada menos, que sacerdote.

La madre de Satlin quería que fuese "patriarca ortodoxo"

Según José María Zavala, Stalin "adoptaría a lo largo de su vida, como Mefistófeles, un sinfín de identidades". Y es que, de la época, existen testimonios como el de "uno de los camaradas que más cerca estaría de Stalin durante muchos años, Lazar Kaganovitz, lo describiría como un «hombre distinto en cada ocasión», asegurando haber conocido «por lo menos a cinco o seis Stalins diferentes».

Una realidad de la que no parecía ser consciente del todo "la madre de Stalin, Yekaterina Dzhugashvili", quien "acogió con enorme alegría el alumbramiento del único hijo superviviente tras haber perdido con pocos meses a sus tres enfermizos hijos. Le puso de nombre José y le llamaba mi Sosselo, mi Sosso, cariñosamente", ha asegurado Zavala en 'Fin de Semana' en COPE.

"Desde el principio, la devota madre estaba convencida de que su único hijo, bautizado según el rito ortodoxo en el pequeño templo de la localidad georgiana de Gori, dedicaría su vida a servir a Dios, como patriarca de la Iglesia ortodoxa georgiana, nada menos. La madre adoraba a su hijo", ha revelado el colaborador de COPE sobre los planes que se tenían en un principio para el que acabaría siendo uno de los dirigentes más sanguinarios de la historia.

Stalin, del seminario a la cárcel

Zavala ha relatado cómo "a los diez años, José superó con honores el examen de ingreso en el Colegio Teologal. Era un niño débil y enfermizo que movía con dificultad el brazo derecho, tenía el izquierdo más corto de lo normal y pegados los dedos segundo y tercero de cada pie. La infancia de Stalin fue tremenda, porque su padre se daba a la bebida y lo pagaba con su hijo y con su mujer, especialmente", ha explicado el periodista y escritor en alusión a la difícil infancia que vivió el joven georgiano y que, sin duda, forjó su carácter.

"Tenía además una buena voz muy bonita, que exhibía en las funciones del Colegio Teologal. En el aniversario del emperador Alejandro III, a su madre se le cayó la baba mientras su Sosso, como le llamaba, cantaba en solitario los salmos en la misa solemne. ¡Las vueltas que daría la vida!", ha exclamado José María Zavala ante una Cristina López Schlichting que no daba crédito ante semejante relato.

Ya un poco más mayor, "de su Gori natal, José se marchó con quince años a Tíflis, la antigua capital de los reyes de Georgia, donde fue admitido como pensionista en el Seminario Teologal. Allí llevó al principio una vida monótona y triste, encerrado en un edificio de cuatro plantas que parecía un cuartel custodiado por monjes aislados del mundanal ruido. Hasta que el rector ruso, Fray Hermógenes, y el inspector georgiano, Fray Abashidze, acabaron expulsándole de allí, convencidos de que el muchacho tenía mucho más de revolucionario que de futuro pope", truncando así los sueños de grandeza espiritual de su madre.

"Stalin era un joven cruel y sádico. En la cárcel de Bakú, le preguntó a su compañero de celda si le atraía la sangre. Y empuñando un cuchillo que llevaba oculto en una de sus botas, se levantó una pernera y se hizo un profundo corte en la pierna. «¡Ahí la tienes!», le dijo. Era un psicópata", ha terminado por contar José María Zavala en 'La esquina del misterio' de 'Fin de Semana' en COPE.

Radio en directo COPE
  • item no encontrado

En directo