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Herrera a las 8, lunes 11 de noviembre

Sánchez empeora su resultado y complica todavía más la gobernabilidad de España

Tiempo de lectura: 4Actualizado08:51

Señoras, señores, me alegro, ¡buenos días!

Es lunes 11 de noviembre del 2019. Unas horas después de que hayan cerrado los colegios electorales, exactamente 12, y de que todo el mundo se pusiera echar cuentas para comprobar que, a excepción de lo que decía Tezanos, lo que alumbraban la mayoría de encuestas era más o menos cierto o era más o menos aproximado a la fotografía final que ayer ocurrió.

Porque ayer hubo elecciones en España, a lo mejor es usted un eremita y estaba metido en no sé qué cueva y no sabía que ayer había elecciones y, a lo mejor en sabiéndolo, lo que no sabe es el resultado de lo que ha ocurrido. El resumen es sencillo: las elecciones las ha ganado Pedro Sánchez con 120 escaños, 3 menos de los que tenía; le sigue el PP con 88, 22 más; ha subido mucho Vox, que tiene 52, 32 más; bueno, pierde algo Podemos, que tenía 42, 7 menos; y la gran debacle es la de Ciudadanos, mucho mayor, incluso, que la pronosticada por los sondeos. Ha perdido 47 escaños. Se ha quedado en 10. Entran algunos indeseables en el Congreso y luego Esquerra sigue con sus 13, Junts per Cat 8, uno más; el PNV 7, uno más; y Más País ha entrado con 3 diputados en el Congreso.

Miren, la lectura rápida de estas elecciones es la que nos dice una vez más, entroniza a Murphy como uno de los grandes pensadores de Occidente y del último siglo, cuando decía aquello de que si algo puede ir mal,irá mal. Porque si antes el Parlamento español era de difícil gobernabilidad o gobernación, ahora directamente es ingobernable o casi ingobernable. Y que los españoles nos vemos abocados a un panorama desolador, tan desolador como incierto, con un Parlamento con la fotografía que les he brindado yo hace un momento, con un futuro inmediato de crisis, de inestabilidad, de radicalidad, de populismo, de división. Todo eso se lo debemos a una persona: a la calamidad más rotunda que se ha paseado por la política de española en estos últimos años. Desde el 78 aquí. Al cliente del señor Redondo, a un señor que se llama Pedro Sánchez Pérez-Castejón, de los grandes expresos europeos. 

Miren, ayer los españoles rechazaron respaldar al señor Sánchez, que lo que hizo en realidad fue a reclamar más votos convocando estas elecciones absolutamente absurdas. Era un plebiscito en realidad lo que quería. Escuchó a sus consejeros que le susurraban al oído: "Esto lo tienes ganado, Pedro. Aprovecha que se desmelenan todos si sales tú. Has quitado a Franco de medio. Hombre, estás toreando cómo puedes en Cataluña y haces lo que puedes con todas las cosas. Te has hecho fotos en todos los lugares del mundo. Eres el más progresista de todos. España te lo va a saber agradecer".

Y ahora va España y resulta que no le da la gracia ni tampoco le da la gana. Y Sánchez pierde el plebiscito porque los que han perdido votos no le han transvasado ni uno solo a él: Ni Podemos ni Ciudadanos, que eran los dos a través de los cuales podía, hombre, ir chupando algo del ambiente.

Él solo, Sánchez en esta operacion, ha perdido 700 mil votos. Pero con todo no es eso lo peor. Es que nos deja un Congreso con un tercio de diputados abiertamente anticonstitucionalistas. Nos deja un parlamento en el que han crecido todos los extremo.

Miren, en su día esta calamidad pudo haber gobernado a su izquierda o a su derecha, pero él siempre dijo algo o dio a entender algo: "Yo gobierno solo. Y o gobierno yo o no gobierna nadie". Bueno, no lo hizo, miró a su izquierda, en realidad decía que no dormía si metía a la gente de Podemos. Le hizo una oferta, Podemos sorprendentemente dijo que no y luego él se enrocó en que no porque sus consejeros ya le decían: 'Ahora ya caerá  Podemos y tú te beneficiarás de su voto'". Pudo haberlo hecho a su derecha con Ciudadanos, pero con Rivera no y con Rivera no. No te preocupes porque caerá Rivera y tú te vas a beneficiar de su voto.

Bueno, pues ni con lo uno ni con lo otro. A él le pudo la vanidad y nos metió a todos en este lío. Ahora si miras su izquierda, para gobernar con Frankenstein 2, necesita mucha más gente que Podemos y, además, gente absolutamente indeseable. Indeseable. Podemos al final ha resistido, oiga, pero no suma. Necesitan más. Y, hombre, si mira a su derecha, pues lo que encuentra son los restos de lo que pudo ser una especie de gobierno caído en una desbocada caída y un trato cruel si me dejan ustedes o me lo permiten, un tanto injusta. Pero  era la única posibilidad de lograr un acuerdo estable.

Bueno, la otra, ¿cuál queda ahora, además de Frankenstein? El PP. El PP es otro que tiene razones para no celebrar demasiado la noche de ayer porque el PP no ha capitalizado el hundimiento de Ciudadanos. De hecho nadie puede celebrar muchas cosas excepto Vox, que ha crecido al doble exactamente de lo que tenía.

Hay una enseñanza que tomar de lo de ayer. La dispersión de voto en la derecha penaliza seriamente estas formaciones. Si Ciudadanos hubiese aceptado la oferta de España Suma, habrían obtenido exactamente, más o menos, bueno, exactamente no se puede decir, pero más o menos los mismos votos que ha obtenido el PSOE y, desde luego, Ciudadanos habría obtenido más de los 10 diputados que tiene.
Y desde no pocos foros ahora lo que se  mira o lo que se reclama más que nunca es un posible entendimiento transversal, es decir, que el Partido Popular se abstenga o directamente forme algún tipo de gobierno con el Partido Socialista.

Bueno, el Partido Popular podría, por ejemplo, pedir la cabeza de Sánchez para apoyar la formación de un Gobierno socialista, pero esa cabeza nunca va a ser entregada. Sánchez debería irse a su casa por habernos metido en este lío, pero nadie en su partido va a atrever siquiera a sugerírselo, así que olvídalo.

Y los partidos constitucionalistas evidentemente  deberían o convendría, en cualquier caso, que no perdieran el tiempo y, sobre todo, que no nos lo hicieran perder a los demás. Miren, los enemigos de la Constitución que nos ha traído hasta aquí van creciendo poco a poco y se frotan las manos. Se frontan las manos ante un panorama de inestabilidad y los extremos se refuerzan. Apuesten porque Sánchez va a intentar Frankenstein 2, pero con Iglesias en el gobierno y con el apoyo de Esquerra, con lo cual, el panorama es fúnebre. Una cosa que habrá que agradecer, insisto, a quien ha convocado y provocado unas elecciones absurdas y estúpidas.