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Adriana y Julia, víctimas de las guerra de Israel y Hamás y de Ucrania, en La Linterna

Tiempo de lectura:5Actualizado22:33

En julio de 1914 año estalló la Gran Guerra, la Primera Gran Guerra. Muchos jóvenes franceses, alemanes, ingleses se alistaron buscando la gloria en lo que se creía que iba a ser una guerra corta, pero se convirtió en el conflicto más cruel de la historia de la humanidad.

Aquella Navidad, en el frente occidental, en los frentes de Bélgica y Francia, los soldados sufrían el frío en unas trincheras, primero anegadas de agua y luego llenas de barro, donde las ratas convertían aquellos agujeros en un lugar insalubre (como de nuevo está ocurriendo en la guerra entre Rusia y Ucrania).

Pero en Nochebuena ocurrió algo realmente increíble.

En aquella Nochebuena, los franceses y los británicos, de repente, vieron que unas luces se encendían en el lado alemán. En un primer momento, se asustaron porque creían que les iban a atacar, pero casi inmediatamente comprobaron que lo que estaban haciendo los alemanes era poner velas en los abetos a modo de decoración navideña.

Acto seguido, Noche de Paz empezó a sonar en alemán...



La respuesta de los ingleses y de los franceses fue cantar el mismo villancico cada uno en su idioma.

Aquel momento de aquella Nochebuena de 1914 -esos villancicos que los soldados improvisaron en el frente- fueron el inicio de una tregua no oficial porque no participaron los mandos y que culminó el día de Navidad con la celebración de partidos amistosos de fútbol en todo el frente. Durante 24 horas la Gran Guerra se paró. Pero aquella tregua no duró mucho más y se sucedieron años de horror.

Desgraciadamente, hoy, un 25 de diciembre, la guerra sigue siendo protagonista en dos lugares del planeta.

Este 25 de diciembre, en Gaza, los bombardeos israelíes siguen golpeando la Franja. Desde el pasado 7 de octubre, israelíes y palestinos viven el momento más crítico de los últimos años.

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La familia de Tamir Adar, uno de los rehenes de Hamás, tiene aún esperanza

Aquel sábado Hamás irrumpió en Israel dejando un reguero de muerte y destrucción -más de 1200 muertos y más de 230 secuestrados-. Hasta el momento se calcula que son 134 los rehenes israelíes que todavía quedan en Gaza en mano de Hamás y otras milicias. Israel no tiene intención de detener la ofensiva.

Tamir Adar tiene 38 años, está casado y es padre de dos hijos de 7 y 3 años. Tamir nació y creció toda su vida en el kibbutz Nir Oz y allí ha estado trabajando como agricultor, plantando y cosechando. Al margen de su familia, sus hobbies son el fútbol, el baloncesto y la música.

El 7 de octubre, cuando el Kibbutz fue invadido por terroristas de Hamás, este hombre abandonó su casa para ayudar con la seguridad del resto de vecinos. Su último contacto con su esposa Hadar fue a las 9 y media de la mañana y le dijo que no abriera la puerta a nadie, ya que los terroristas estaban cerca.

Tamir no fue el único secuestrado de su familia. Su abuela Yaffa, de 85 años, que presenta varios problemas de salud, también fue secuestrada y permaneció en manos del grupo terrorista Hamás durante 49 días sin asistencia médica y humanitaria.

La familia de Tamir Adar no sabe nada de él desde hace 80 días. Adriana Adar es su tía y pese a comenzar a charlar en La Linterna con Rubén Corral con un ¡Feliz Navidad!, su voz y sus palabras son de mucha tristeza. "Muy triste, 80 días son un montón y el extrañar, el esperar no se termina", dice con melancolía.

Apenas tienen noticias de Tamir, solo de rumorología, "parece, pero no lo sabemos al cien por cien, que está herido muy grave y que hay que sacarlo para poder darle tratamiento. Una información que sabemos de rumores porque no nos dicen nada", confiesa con cierta rabia.

Junto a Tamir fue secuestrada su abuela, "fueron 49 días muy duros, sin comida, sola totalmente con hombres que la cuidaban las 24 horas al día tenía que pedir permiso para ir al baño", relata y subraya que como todos los días "venimos, como todas las noches, de la entrada de las oficinas del Gobierno esperando que alguien nos diga algo, pero no nos dicen nada. La mayoría del pueblo está unido, se terminó el tiempo, hay que traerlos de vuelta" y manda, por si le llega a Tamir el siguiente mensaje, "que nos espere que estamos en camino".

A 70 kilómetros de Belén, en Gaza, en el día de Navidad, los bombardeos israelíes han dejado en las últimas horas al menos 70 muertos. Los intensos ataques israelíes en dos meses y medio de ofensiva se han cobrado la vida de al menos 20.000 gazatíes y han dejado más de 54.000 heridos.

En Kiev, sigue en guerra, y ya van dos años

Esa es la situación en Israel, en Ucrania, en Kiev y después de dos años, nada ha mejorado.

En la Región de Donetsk, al este de Ucrania, uno de los lugares donde se sigue librando cada día batallas constantes entre ucranianos y rusos. El frío es una constante entre los soldados de ambos frentes que siente con dureza el crudo invierno que suele azotar en la zona.

Uno de los ucranianos avanza hasta ubicarse en una zona algo más tranquila. Tiene una visión perfecta de lo que está ocurriendo en el horizonte donde varios rusos se esconden ante la ofensiva a distancia de las tropas de Kiev. Tiene el objetivo a tiro, pero se encuentran a casi cuatro kilómetros de distancia. Coge aire y mantiene el pulso.

Imagínate poder dar a un objetivo a tanta distancia. Segundos después del disparo, uno de los rusos acaba desplomándose en el suelo. La bala, disparada por un rifle conocido comoSeñor del horizontetiene una velocidad de salida de mil metros por segundo y se vuelve subsónica a unos 3.000 metros de distancia tras el disparo. Este ucraniano se ha convertido en un héroe y ha establecido un nuevo récord mundial al matar al soldado ruso a 3,8 kilómetros de distancia. Como ves, la guerra continúa.

Tetiana es profesora en la ciudad de Odesa. Piensa en lo que supone vivir en un país en el que muchos de tus conocidos y familiares están luchando en el frente. La tensión desgasta mucho, sobre todo en la salud mental de muchos ucranianos. Ruslana fue una de las personas que durante los bombardeos de la Navidad de hace un año corrió hacia la Catedral greco-católica de Kiev y bajo el búnker se puso a cantar. Un año después la situación es más tranquila, pero los ucranianos ya se han acostumbrado al sonido de la guerra.

Son los drones rusos que cada noche sobrevuelan Kiev para atacar puntos claves de la ciudad. Afortunadamente, el escudo antimisiles que posee la capital ucraniana está evitando muchas muertes y eso ha permitido que muchos ucranianos celebren por primera vez la Navidad el 25 de diciembre.

Hasta el inicio de la guerra, la mayoría de los ucranianos eran ortodoxos y celebraban la Navidad el 7 de enero, pero la agresión rusa les ha hecho cambiar de costumbres.

"Oficialmente, pero en mi familia ya la celebrábamos el 25 de diciembre", dice Julia en La Linterna desde Kiev, "en Ucrania ya la celebramos hoy porque no queremos tener nada que ver con Rusia", le dice a Rubén Corral.

Para los ucranianos la Navidad sigue siendo triste y en especial para la familia de Julia "bastante triste porque nuestro hijo se alistó como voluntario y está en el frente y simbólicamente con la salida de la estrella de Navidad, él también salió al frente y nuestro pensamiento está con él y sus compañeros en el frente, pero, por otro lado, tenemos que guardar nuestras tradiciones".

Julia tiene la convicción de que ganarán la guerra "no tenemos otra opción, otra alternativa porque esta guerra no la hemos empezado nosotros, nos agredieron y ahora luchamos solo por vivir y hay que luchar porque si no dejaremos de vivir", dice con fuerza en la voz, pese a la preocupación por su hijo y la tristeza.

Julia dice que al vivir en el centro de Kiev están protegidos y están tan cansados "que a veces ni nos enteramos si suenan las alarmas por la noche".




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