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El paso que nunca hay que dar cuando vas a contarle a un niño que sus padres se van a separar: "Es importante"

La psicóloga Aurora Gracia Moreno explica en La Linterna de COPE cómo afecta la separación de los padres a los hijos y cuál es la mejor forma de afrontar la situación

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Tiempo de lectura: 4'Actualizado 20:04

Cuando los padres de Patricia se separaron tenía 15 años. Hasta entonces eran una familia común, como otra cualquiera, pero cuando se lo dijeron, no se lo podía creer y le costó mucho asumir que su vida ya no iba a ser igual: “Fue un palo muy grande para mí porque no me lo esperaba, no discutían. Mi padre nos cogió ami hermano y a mí y nos dijo que se iba a separar de mi madre”.

Cuenta que al principio fue todo muy raro. Su padre tardó unos meses en irse de casa y no notaban muchos cambios. Pero cuando se produjo la separación física, todo empezó a ser muy distinto. Ella optó por concentrarse en los estudios para evadirse: “Mis padres no se llevaban nada bien. Había muchas culpas, intentaban no meternos, pero era muy raro. No queríamos tomar parte”.

Para Patricia el día a día es fácil, aunque hay muchos momentos que le afectan. Hay comentarios de la familia que duelen, palabras de sus propios padres que no querrían escuchar, pero asume que es algo con lo que va a tener que convivir: “Durante los últimos diez años, tienes el sentimiento de estar traicionando a uno por llevarte con el otro. Hay que pasar tiempo con los dos. Mi padre se volvió a casar y también fue muy duro”.

En las separaciones, los hijos son las víctimas invisibles y la mayoría de los divorcios tienen un nivel de conflictividad muy alto. Los padres se pelean y en medio de todo ese tornado están los más pequeños. Lo explica a COPE el profesor José Carlos Aranda, doctor en ciencias de la educación y en filosofía: “Un niño no tiene la madurez y los recursos para afrontar este conflicto emocional como los tiene un adulto. El proceso puede constituir un trauma que los marque de por vida”. Ante todo, es importante que los padres no busquen la venganza después de una separación. Y que no vean a sus hijos como un premio tras una competición porque los daños psicológicos pueden ser muy graves.

Priorizar la salud mental de los hijos ante una separación

La psicóloga Aurora Gracia Moreno explica en La Linterna de COPE cómo afecta la separación de los padres a los hijos: “Considerando que cualquier tipo de separación provoca un impacto en la familia, en muchos de los casos les causa sentimientos de angustia y culpabilidad. Por ejemplo, dejar de compartir el mismo espacio con ambos progenitores o puede provocar cierto sentimiento de pérdida de seguridad. Además, alguno de estos niños pueden mostrarse más agresivos, con rabia o ira, sobre todo en el rendimiento académico. Sin embargo, en los adolescentes podría derivar en distanciamiento emocional o conductas de riesgo como las drogas o el alcohol”. La psicóloga advierte que los niños pasan por un duelo, por lo que hay que estar atentos para que ese sentimiento de abandono interfiera lo menos posible en el desarrollo de sus actividades diarias.

Cuando María se separó, su hijo tenía menos de dos años. Aunque trataron de que le afectara lo menos posible, y a pesar de ser muy pequeño, ese cambio le hizo retroceder en su aprendizaje: “Notó mucho la separación de sus padres y dejó de andar, de hablar y se le veía más triste. No entendía que no pudiera estar con los dos a la vez”.

¿Qué pueden hacer los padres para evitar las consecuencias negativas? Aurora destaca la importancia de “buscar un equilibrio para que el niño no se sienta desestabilizado emocionalmente. En primer lugar, no hablar mal del otro y no utilizar a los niños como mensajeros porque se les implica en algo que no les corresponde. Es esencial mantener contacto cordial para solucionar los problemas que pueden surgir del colegio o al ponerse enfermos”. Se trata de hacerles ver lo positivo de la separación, las fortalezas y crear nuevas rutinas en su vida.

El papel de los hijos no es nada fácil. Ellos mismos no quieren que sus padres discutan por su culpa, y más cuando la mayoría de las veces la relación es mala. Por eso, muchos optan por callarse y no contar nada de la otra parte. La psicóloga explica cómo favorece la convivencia con los hijos, la mediación familiar: “De esta forma se tratan estos conflictos con el fin de buscar soluciones a estos problemas que están dificultando el entendimiento entre los progenitores. Durante estos encuentros se les orienta para que se centren en intereses de cada miembro y a buscar soluciones buscando el interés de sus hijos”.

¿Cómo se puede comunicar a los hijos una separación?

Aunque nunca es fácil comunicar a un hijo la separación de los padres, Aurora da las claves para hacerlo de la mejor forma:

  • Hay que hablar previamente para saber qué se quiere comunicar, llegando a un acuerdo sobre la información que se quiere contar.
  • Se recomienda que sean ambos padres los que expliquen la separación y la realidad que se está viviendo en la familia.
  • En todo momento, hay que mostrar mucha empatía y sensibilidad, eviatndo la victimización por parte de los padres para poner de su parte a los hijos.
  • Es muy importante adecuar el lenguaje en función de la edad. No es lo mismo explicáselo a un niño de nueve años que a un adolescente.
  • Hay que resolverles todas las dudas que les puedan surgir.
  • Los niños tienen que sentirse queridos y protegidos para evitar el sentimiento de abandono, además de quitarles el sentimiento de culpabilidad, aclarándoles que no tiene nada que ver con ellos.
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Si el hijo no quiere ir con uno de sus padres, se plantea otro problema que tiene que ser resuelto de la mejor forma: “No hay que olvidar que los padres son responsables ante la Justicia. Hay que estimularle para que acuda a visitarle y que lo vea como una oportunidad para realizar nuevas actividades. A los niños les gusta que sus opiniones se tengan en consideración, por lo que puede ser una buena estrategia. Si el niño se niega hay que escuchar los motivos por los que no quiere ir, en caso de que sea por algún conflicto como malos tratos o que no se lleve bien con la pareja del progenitor, habría que comunicárselo al padre o la madre para buscar soluciones, y en el caso de adolescentes se comunicará a un tribunal para que tome medidas”, apunta Aurora.

¿Cómo se ayuda terapéuticamente a estos niños? La psicóloga señala los principales problemas que se presentan con la llegada de la separación con el objetivo de aceptarlas, como la salida de la casa familiar, el cambio de colegio o el cambio en el estado de ánimo de los padres: “Es imprescindible que los niños acepten progresivamente estos cambios y es fundamental dejar a un lado su sentimiento de culpabilidad, dejándoles claro que siguen siendo lo más importante para sus padres después de la separación”.

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