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LA NOCHE DE ADOLFO ARJONA

'La diablesa de Nancy': un marido envenenado y un amante descuartizado

En la crónica negra de La Noche de Adolfo Arjona, abrimos el expediente de Simone Weber

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MÁLAGA

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 04 abr 2024

Estaba perdidamente enamorada... y no estaba dispuesta a permitir que aquel hombre que no salía de su cabeza y que le había robado el corazón, pasara las noches con otra mujer. Por eso, tomó una decisión: si no estaba con ella, no estaría con nadie.

En la madrugada del 22 de junio de 1985, Simone Weber acudió al encuentro de su amado, un hombre llamado Bernard cuya relación se había roto tiempo atrás. Él, aterrado al ver a Simone armada con una pistola, accedió a ir con ella a su casa... y fue la última vez que le vieron con vida. En aquella vivienda, en la ciudad francesa de Nancy, la noche no fue precisamente tranquila. En mitad del silencio de la madrugada, los vecinos del edificio se sobresaltaron por el ruido ensordecedor que parecía proceder de la casa de Simone... un sonido que retumbaba por todo el inmueble y que algunos asociaron a un aspirador estropeado. De repente, aquel molesto ruido cesó... y los vecinos volvieron a conciliar el sueño... todos menos Simone Weber.

La mujer salió de casa en plena noche, con un cubo de basura metálico en una mano y una enorme y pesada bolsa de basura en la otra. Cargó su coche y se marchó. Al cabo de varias horas, regresó a la vivienda para seguir deshaciéndose de bolsas de basura... subiendo y bajando las escaleras del edificio una y otra vez... hasta en ocho ocasiones. Al día siguiente, Simone Weber se dedicó durante horas a limpiar a conciencia su rellano y la escalera del edificio... algo que, hasta aquel día, nunca antes había hecho. Y de su expareja, Bernard... ni rastro... hasta tres meses después. El 15 de septiembre de aquel año 1985, dos pescadores vieron algo flotando en el agua mientras pasaban la tarde a orillas del río Marne: era una enorme maleta de color marrón. Al abrirla, encontraron su macabro contenido: un tronco humano, sin brazos y sin cabeza... Eran los restos del hombre desaparecido.

El expediente que abrimos esta noche nos sitúa en la Francia de los años 70 y 80 del pasado siglo XX. Su protagonista, una mujer, Simone Weber, investigada por envenenar a su marido y condenada por asesinar a su nuevo amante. La vida de esta mujer estuvo marcada por el suicidio de dos de sus hijos: una hija que sufría depresión y un hijo que se quitó la vida durante el servicio militar. Aquello fue el punto de inflexión en la historia de Simone Weber... y en ese punto abrimos el expediente de esta asesina francesa.

Marcel

Tras la muerte de sus dos hijos, a finales de los 70, Simone, que entonces rondaba los cincuenta años, se traslada a Estrasburgo y allí conoce a un octogenario llamado Marcel, con el que se acaba casando. Poco después del matrimonio, el hombre murió y se sospechú que pudo ser envenenado. En La Noche de Adolfo Arjona abrimos este expediente con la ayuda de Carlos Aranguez es profesor de derecho penal de la universidad de Granada, miembro del Instituto Andaluz de Criminología. "Tan solo nueve días después de contraer matrimonio, Marcel fallece de un infarto y la policía realizó una investigación preliminar en la que averiguó que Simone había consultado a varios médicos alegando determinadas dolencias y en una de esas visitas había conseguido que le recetaron un medicamento contra las arrírtmias cardiacas, pero que en dosis masivas puede provocar un infarto".

Marcel, un militar retirado, viudo y sin hijos, la conoció cuando la contrató como señorita de compañía, que se hacía llamar Monique... y así la conocía su marido, que no sabía cuál era su verdadera identidad.

Bernard

Un año después de la muerte de su marido, Simone coincidió con un viejo amigo al que no veía desde hacía más de una década. Ese hombre se llamaba Bernard... e iniciaron una relación. Pero más que amor, Simone sentía una verdadera obsesión por él. Todo se complicó cuando descubrió que el hombre llevaba una doble vida... que unos días los pasaba con ella y otros, con otra joven mujer. Ante aquella traición, Simone decidió poner fin a la relación, aunque fueron constantes las idas y venidas. Durante aquel tiempo, la salud de él fue empeorando, empezó a sufrir mareos, pérdidas de memoria, se sentía cada vez peor y comenzó a sospechar que estaba siendo envenenado. La noche del 22 de junio de 1985 una vecina vió como Bernard entraba en casa, pero se le pierde la ppista en ese momento. "La vecina dijo que Simone bajo esa noche hasta en ocho ocasiones bolsas de basura de su domicilio y también que le comentó que ten´çia un problema con un cuchillo eléctrico".

Después de aquella noche, nadie volvió a saber nada del amante de Simone Weber. Las sospechas apuntaban hacia ella... incluso las de la Policía. En un registro en su casa, encontraron el documento de identidad del desaparecido, las llaves de su coche... y también armas y munición. Pero ni un rastro de sangre. Aún así, el juez decidió detener a Simone y recabar pruebas contra ella durante cinco años hasta el comienzo del juicio. La prueba más contundente de todas era el torso de un hombre que unos pescadores hallaron dentro de una maleta... una maleta propiedad del desaparecido. Y con todos esos mimbres, en enero de 1991 comenzó el juicio contra Weber, apodada por los medios de comunicación franceses 'La diablesa de Nancy', la ciudad en la que vivía y en la que se celebró el juicio contra ella.

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El juicio

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Lo primero es que el juicio fue muy muy mediático en Francia y muchísimas personas se acercaban al juzgado a seguir las sesiones y a ver de cerca a la supuesta asesina. Fue juzgada por la muerte de su marido y de su amante. Sobre el marido, el juez incluso mandó exhumar el cuerpo por si encontraba alguna prueba contra ella... alguna señal de envenenamiento. Pero como habremos contado, las medicinas que supuestamente le administró no dejan rastro... y la declararon inocente de la muerte der marido.

Sin embargo, sí fue condenada por la muerte del amante, a pesar de que todas las pruebas eran circunstanciales, que no había ni una mancha de sangre en su casa y que no apareció la sierra con la que supuestamente lo desmembró. La hermana de Simone, Madeleine, fue condenada por encubrimiento.

Tras aquel mediático juicio en la Francia de principios de los noventa, Simone Weber, 'La diablesa de Nancy', fue condenada a veinte años de cárcel por el homicidio de su amante. A las puertas del siglo XXI, tras pasar catorce años en prisión desde su detención en 1985, fue puesta en libertad. Nunca reconoció los hechos y siempre mantuvo que su amado Bernard la había abandonado, marchándose para siempre a algún lugar.


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