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De Haro a las 15h: "Los puntos débiles de Sánchez quedaron ayer muy claros"

Fernando de Haro analiza el debate a cuatro de este lunes

Fernando de Haro

'La Tarde'

Madrid

Tiempo de lectura: 2Actualizado16:34

Cuando se libra una batalla tan importante es ganarla como conseguir, con un buen relato, que la gente y la historia crea que eres el ganador. En realidad es más importante el relato de la victoria que la victoria misma. Es algo que se saben bien los asesores de Sánchez y quedó claro anoche. En las intervenciones en el photo call, tras el debate, el único que no compareció fue Sánchez que quería dar la impresión de que el jugaba en otra división, como si fuera un presidente de república. Nos largó a Ábalos que usó la vieja técnica de las asambleas universitarias, hablar, hablar y hablar para que quedase que su jefe fue el ganador. Sánchez se fue a Ferraz a festejar con los militantes para que no hubiera duda de que había sido el ganador. Durante toda la noche de ayer y la mañana de hoy los medios más afines han estado repitiendo que Sánchez salvó el debate. Y salvarlo, para quien tiene más que perder, es ganarlo. La batalla por el relato solo se gana con la contundencia de los hechos, por eso es tan importante el debate de esta noche. Una segunda derrota, si es por goleada, hará más difícil mantener la leyenda negra sobre Rivera y Casado y la leyenda rosa sobre Sánchez.

Los puntos débiles de Sánchez quedaron ayer muy claros. El líder de los socialistas no quería debatir, no le gusta debatir porque ha asumido muy pronto el síndrome de Moncloa. Se considera por encima del pollvo de una campaña. Se le nota en el gesto serio y tenso. Sänchez sabe que su punto fuerte es el recuerdo del sufrimiento en la crisis y los llamados viernes sociales, que son un mangerazo de dinero.

Si Casado y Rivera no desmontan esta linea argumental, la derrota de Sánchez será menos derrota. Casado estuvo rápido ayer cuando desenmascaró a Sánchez que se atribuía una subida de las pensiones que había aprobado el PP. Rivera y Casado ganaron puntos cuando acusaron a Sánchez de subida de impuestos. Y fue también eficaz recordar que con el PP se crea empleo y con el PSOE se destruye.

En la cuestión del independentismo es donde Rivera y Casado lo tienen más fácil esta noche para seguir poniendo en evidencia a Sánchez.

Las acusaciones a Sánchez de haber dialogado con un Torra que pedía un referendum y haberle aceptado un relator con los independentistas, en principio, esas acusaciones tendrían que hacer mella en los indecisos que no saben si votar a PP o a PSOE, que no son muchos, y más en los indecisos que no saben si votar al PSOE o Ciudadanos, que son bastante más. Rivera y Casado necesitan hoy una segunda victoria contundente para ganar la batalla del relato.