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De la fotocopiadora de Braulio al 'manelazo': escándalos 'Made in Spain' en las preselecciones de Eurovisión

En los últimos años, las polémicas han protagonizado los intentos de TVE de elegir al cantante sin 'dedazo'. Pero las décadas anteriores tampoco fueron una excepción

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No solo los malos resultados han acompañado la trayectoria de España en Eurovisión, al menos en los últimos 25 años. También ha habido polémicas que han empañado muchas de las preselecciones que han servido para elegir a nuestros representantes. En "Pasaporte a Eurovisión", hemos puesto la máquina del tiempo en marcha para repasar con Iván Iñarra los mayores escándalos 'Made in Spain' en preselecciones para Eurovisión.

Poca gente sabe que España debutó en Eurovisión en 1961 con una preselección. La mítica “Estando Contigo” de Conchita Bautista ganó nuestra primera previa. Eso sí, via radiófonica. Y es que TVE organizó preselecciones durante sus primeras cinco participaciones. Dejó de hacerlo cuando Eurovisión empezó a ser lo más y tuvieron lugar las elecciones de Raphael o Serrat / Massiel. La primera preselección polémica fue la del 65, donde un jurado eligió votando a mano alzada a Conchita Bautista incomprensiblemente, sobre la mítica y maravillosa “esos ojitos negros” del Dúo Dinámico.

Tras el fracaso de Conchita Bautista en 1965, se comenzó a elegir directamente al artista en los cuatro años siguientes, auténtica época dorada con Raphael, Massiel y Salomé, que fue la primera que vivió una preselección en España donde ella cantaba todas las canciones y se elegía el tema nada más. En 1970 se hizo un intento de Melodifestival español donde cada canción la cantaban dos artistas. Primero se elegía la canción ganadora y luego se votaba qué artista iría. Claro que el equipo que llevaba a Julio Iglesias se leyó bien la letra pequeña del concurso, que ponía que si el otro artista no era español, iría el que si lo fuese. Y le pusieron de contrincante con ‘Gwendolyne’ a una armenia, Rosy Armen, así que no hubo polémica posible.

Tras el “pasaporte a Dublín” vino otra época de elecciones internas con Jaime Morey, Mocedades, Peret y Sergio y Estibaliz. Pero TVE organizó para 1976 una preselección que resultó tan polémica que habría que esperar 24 años, hasta el año 2000 para que se organizase otra. La idea era fantástica: tres galas donde 14 artistas que tenían o tuvieron cierto éxito presentaban dos canciones en cada una. El público elegía entre las 28 y mediante cupones de voto que venían en las principales revistas y magazines de la época a la ganadora. Voto popular 100%. Se recogieron casi 85.000 votos enviados en cupones con una fotocopia del Dni del votante. Una persona, un voto. Todo muy legal. Pero claro, quien hace la ley… hace la trampa. El equipo del cantante canario Braulio se cogió la furgoneta de un colega y se recorrió la isla de Gran Canaria con una fotocopiadora. Iba por los pueblos de la isla, enchufaban cupones en la fotocopiadora e iban pidiendo a los vecinos el DNI para fotocopiarlo y enviar a TVE, el voto y el DNI. Así que legal fue, pero un poco inflado sí.

La gran favorita de aquel concurso era la canción “Si tu fueras mi mujer” del mallorquín Lorenzo Santamaría, todo un sex symbol de la época. Fue todo un éxito de ventas en España y uno de los hits del año. En cambio, la canción de Braulio - que es un gran artista y hoy en día es un exitoso productor en Miami - no cuajó, porque era muy clásica. Entre el escándalo de los votos inflados y el fiasco de que la mejor canción no ganase, en TVE el tema de preselección con voto popular fue tabú durante casi un cuarto de siglo.

En 2008, la idea de dar la oportunidad a los españoles de votar por cualquier canción que se presentase, se convirtió en un monstruo que devoró a sus hijos, como el Saturno de Goya. Una cadena privada presenta de broma a uno de los personajes de su programa estrella y el país entero sigue el chiste. Cuando TVE intenta hacer algo ya era tarde. El Chiki Chiki fue un fenómeno social, lo cantaban en los recreos de los colegios, en las cenas de amigos, en las reuniones familiares… Fue un fenómeno mezclado entre el “A ver hasta dónde llega esta broma” y el “vamos a reírnos de toda Europa”. Lo primero se materializó, llegó hasta el final. Lo segundo, no pasó, porque Chikilicuatres en la historia de Eurovisión ya había habido unos cuantos, y el español, pues fue uno más.

En 2010, de nuevo Coral Segovia sufrió a otro personaje, John Cobra, que desestabilizó toda la preselección. Y ella sintió lo que calificó como “puñalada trapera” de TVE porque fue liderando la votación popular desde el primer día sin embargo, el jurado en plató no. En 2011, el jurado forzó a la gallega Lucía Pérez a ir al Festival con una canción que no quería. Era "Que me quiten lo bailao".

En 2013, El Sueño de Morfeo vio como su canción favorita la eliminaba el voto por internet. En 2014, la polémica entre Ruth Lorenzo y Brequette, con otro empate que dividió al mundo eurofán. Y en 2017, llegó el gran eurodrama. Manel Navarro sufrió la ira de parte del eurofanato cuando en una polémica votación, donde las reglas se habían cambiado para que en caso de empate no prevaleciese el voto telefónico si no el del jurado, fue precisamente el jurado el que le alzó por encima de otra eterna aspirante: la talentosa Mirela, con la que había empatado a puntos.

En el plató de televisión hubo casi una batalla campal, y el joven de Sabadell reaccionó con una peineta a los que le estaban insultando. El camino de Manel hasta Kyiv 2017 estuvo lleno de espinas a pesar de su buen hacer en las promociones. Tanta presión pudo con él en la final y terminó último.

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