La Iglesia clama por el trabajo decente en España

Sueldos bajos, escasa conciliación, contratos precarios… La Iglesia reclama medidas en la Jornada Mundial por el Trabajo Decente

La Iglesia clama por el trabajo decente en España

 

Alfa y Omega

Semanario católico

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 10:03

Bajo el lema 'Frente a la indecente precariedad, trabajo decente, como Dios quiere', las entidades promotoras de la iniciativa 'Iglesia por el Trabajo Decente' (ITD) –Cáritas, Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica (JEC) y Juventud Obrera Cristiana (JOC)­– han lanzado un manifiesto.

Lo hacen con motivo de la celebración, el 7 de octubre, de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, en el que denuncian "la indecente precariedad que sufre el mundo del trabajo". Las asociaciones instan a "adoptar las medidas necesarias para conseguir que el trabajo decente sea una realidad accesible para todas las personas".

En el manifiesto, estas entidades recuerdan la apuesta común alcanzada por la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo en junio con ocasión de su centenario, encaminada a "aprovechar todo el potencial del progreso tecnológico y el crecimiento de la productividad para lograr trabajo decente y desarrollo sostenible, que permitan asegurar la dignidad, la realización personal y una distribución equitativa de los beneficios para todos".

Al mismo tiempo, desde la ITD se pone el foco en los efectos negativos de la precariedad laboral, que se traduce en "vidas truncadas, vulnerables y violentadas de personas explotadas y abusadas por contratos temporales y eventuales, con sueldos que no concuerdan con las horas realizadas, sin seguridad en el puesto de trabajo y sujetos a una flexibilidad que acaba quebrando la dimensión personal de las personas trabajadoras al imposibilitar una verdadera conciliación entre trabajo, familia, descanso, participación social y ocio".

Para poner voz a esta realidad de precariedad y violación de derechos laborales, ITD recoge el testimonio un joven trabajador de Madrid que denuncia: "Actualmente trabajo 16 horas semanales y cobro 560 euros. La respuesta de mi jefe las veces que le he comentado el tema del salario y de mi categoría laboral siempre han sido: “Ahora no es el momento, la cosa está muy mal, ahora no hay dinero”. Encima hay otras personas que insinúan que quizás es que no te esfuerzas lo suficiente, que no has trabajado todo lo que deberías, que tu trabajo no lo es todo para ti y que eso lo nota el jefe, que tu currículum no es lo suficientemente amplio, vamos, ¡que la culpa es mía!".

Por todo ello, desde ITD "seguimos constatando cómo el trabajo está lejos de ser un derecho que garantice la dignidad de la persona, mientras sigue aumentado el número de trabajadores y trabajadoras pobres", afirma el manifiesto, que plantea cuatro propuestas concretas:

- El compromiso de todos los poderes públicos en la construcción de un sistema económico, social y laboral justo, fraterno y sostenible que sitúe a la persona en el centro.

- Un trabajo que garantice la dignidad y la justicia, así como el desarrollo integral de la persona, especialmente de aquellas más descartadas y excluidas.

- Un modelo de trabajo que sea fuente de reconocimiento social y personal, a través de la dignificación de los cuidados, con nuevos planteamientos de políticas sociales, de género y educativas en igualdad entre mujeres y hombres, sin olvidar el derecho a una conciliación real de la vida familiar y laboral.

- Un trabajo que sea realmente para la vida, que se realice en un entorno de seguridad y salud, con condiciones que garanticen la integridad física y psíquica de la persona.

En el manifiesto, las entidades renuevan su compromiso de acompañamiento de "esta dura realidad social y sus efectos deshumanizadores" y su disposición a "estar alerta para denunciar, desde la ternura, la compasión y el estilo de vida de Jesús de Nazaret, la denigración que está sufriendo la persona y el trabajo".

El trabajo, el mejor amigo y enemigo del ser humano

«El trabajo es amigo del ser humano y el ser humano amigo del trabajo, a pesar de que a veces nos hiere», dice el Papa Francisco. Una persona que trabaja puede ser creativa, desarrollar sus capacidades, contribuir al bienestar de la sociedad con los bienes que produce: casas, comida, medicinas… Pero si este buen amigo, «el trabajo», te trata con condiciones indecentes, te puede hacer su esclavo. Si 6,5 millones de trabajadores españoles no pueden salir de la pobreza a presar de tener un empleo, si a un joven le contratan dos horas al día sin ninguna seguridad de trabajar al día siguiente, se sentirá humillado como una bayeta para usar y tirar a la basura.

Dice el Papa Francisco: «Mientras sin trabajo se puede sobrevivir, para vivir se necesita el trabajo»; no podemos condenar a un millón de familias a quedarse en el purgatorio de sobrevivir en más de tres años de paro. ¡No hay derecho!

Estas inhumanas condiciones de trabajo son solo un iceberg. Y ya en la escuela nos aseguraron que esa montaña de hielo que flota esconde una masa ocho veces más grande. Quiero decir que nos estamos jugando la esencia del ser humano. Porque, en condiciones indecentes de trabajo, a la persona se la reduce a un elemento más en el sistema de producción cuyo fin es producir más para el máximo beneficio. Esto supone una cosificación del ser humano o una víctima que se ofrece a la idolatría del dios dinero, el Becerro de oro hoy.

El trabajo salió de las manos de Dios como un regalo para colaborar con Él en perfeccionar la creación. Nos dio la dignidad de ser jardineros de un Paraíso diseñado para vivir todos con dignidad. ¡No hay derecho que le hayamos hecho esta faena, esta ofensa a Él! Por eso la Iglesia se ha embarcado en la Campaña del Trabajo Decente junto con otras asociaciones civiles como la OIT este sábado. La Iglesia cree hoy en el sueño de Dios: un trabajo digno, tal como salió de sus manos.

Juan Fernández de la Cueva

Delegado de Pastoral del Trabajo del arzobispado de Madrid

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