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La orden religiosa que lleva más de 800 años luchando contra la trata de personas

Nos acercamos a la Orden Mercedaria, que trabaja con las víctimas de trata, con presos...y también tiene ojos a la situación de Venezuela

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Pablo Valentín-Gamazo
@pabblovg

Redactor cope.es

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 08:58

Hoy se celebra el Día Mundial contra la Trata. En la Iglesia, es una jornada más para rezar y reflexionar especialmente por las víctimas de esta clase de violencia. Prostitución, tráfico de seres humanos o de órganos son algunos de los rostros de la trata. El Papa Francisco es muy consciente de esta realidad y la ha vuelto a denunciar recientemente en el prefacio de un libro de don Aldo Buonaiuto, de la Comunidad Papa Juan XXIII.

La Iglesia de todo el mundo reza y también actúa contra esta lacra social. Hay órdenes religiosas y organizaciones que se enfrentan cara a cara a este mal y ofrecen una salida a las personas que lo sufren. Es el caso de la Orden de los Mercedarios. Esta orden lleva más de 800 años buscando la libertad de quienes se encuentran atados contra su voluntad a alguna de estas manifestaciones

La trata contra la que se lucha es cualquier tipo de violencia que vaya contra la voluntad de los seres humanos y que suponga una compraventa del ser humano. Otra de las preguntas clave siempre es: ¿Por qué existe la trata de personas? Como explica Nuria Ortín, directora general de la Fundación de la Orden Mercedaria, existe trata "en cualquier momento que haya terceros de por medio que invadan la libertad y la dignidad de las personas para obtener beneficios económicos con cualquier tipo de violencia".

Desde la entidad que dirige, se trabaja con todo tipo de realidades. Su vocación, desde la Edad Media, es conseguir la libertad de los cautivos a través del rescate económico e incluso dando la propia vida. En la actualidad, brindan también acompañamiento espiritual, jurídico y material a las personas que están en la carcel. Es uno de los campos donde hacen más falta los mercedarios a los prisioneros. Cuando salen, cuenta Nuria, les ofrecen una "cultura para no caer en la trata y puedan trabajar por la reinserción".

La trata de personas es un tema que no hemos sido capaces de resolver con el paso de los siglos. Así lo afirma la directora general de la Fundación de la Red Mercedaria. Nuria Ortín ha añadido cuál puede ser un paso importante para ser más conscientes de esta realidad. Ha compartido esta reflexión: "Yo apostaría por ponernos en el lugar del otro. La persona está por encima de todo. La sociedad está enferma, no miramos a los demás. La gente solo despierta un poco cuando nos hacemos la pregunta: '¿qué pasaría si cogen a tu hija y la violan?' El impacto de este tema existe. Estamos tan acostumbrados que parece que es como si nos pinchasen y no saliese sangre".

Cerca de Venezuela, donde el dinero no vale nada

La trata de personas es un área muy amplia. A pesar de ello, desde la Orden Mercedaria también se trabaja en otros campos. Uno de ellos es Venezuela. Desde dentro, José Juan Galve, provincial de la orden en el país latinoamericano, explica cómo es la realidad detrás de los contenedores que ha colocado Nicolás Maduro para bloquear la ayuda humanitaria

Este aragonés de 55 años acaba de regresar de Venezuela. El retrato que hace es el de lo que se va a llevar como equipaje cuando vuelva. "La situación en Venezuela es un desastre. Siempre que voy llevo una maleta llena de medicinas genéricas porque no tienen absolutamente nada. A veces llevo también un poco de arroz o algo de comida", asegura.

El contexto de crisis que atraviesa el país ha llegado hasta el punto de que el dinero...no vale para nada. "La gente lo pasa mal. Muchos de ellos han conocido lo que es ir a comprar algo, pero es que el dinero no vale nada. No hay nada en qué gastarlo", cuenta. De hecho, cuando regresa a España, además del cansancio "vuelvo con seis o siete kilos menos".

Galve pide oración para Venezuela. Lo hace así: "Hay que llevar ánimo. Todo el mundo pide bendiciones, oración para que aguanten porque son grandes creyentes, que se den cuenta de que no están solos". Su petición para Venezuela, como país, es "que Dios les dé fortaleza...y sentido común"

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