Una caravana de la Iglesia católica pide el fin de violencia en Colombia

Entre cantos y oraciones cientos de personas salieron desde la ciudad de Cali con banderas y ropa blanca  para exigir la paz en el Departamento del Cauca

Una Caravana de la Iglesia católica pide el fin de violencia en el Cauca (Colombia)

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:58

Con una caravana de centenares de feligreses en la que el blanco predominó como símbolo de paz, la Iglesia católica colombiana pidió este lunes el fin de la violencia. Lo hacen en el convulso departamento del Cauca -Colombia-, donde han sido asesinadas 13 personas en la última semana.

El arzobispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve, afirmó a periodistas que la caravana partió desde esa ciudad, ubicada a unos 89 kilómetros del Cauca, con el objetivo de ayudar a las víctimas de la violencia que azota fuertemente esa zona del suroeste de Colombia.

"Brindar nuestra ayuda espiritual, nuestra voz de aliento a esas comunidades, especialmente con la comunidad Nasa, los indígenas", dijo el prelado, quien calificó como "un drama" la ola de violencia en ese departamento.

Agregó: "Es una tragedia ante la cual ningún colombiano, hombre o mujer, puede quedarse indiferente".

MOVILIZACIÓN PARA LA PAZ

Debido a los constantes ataques armados, el arzobispo convocó una caravana que partió esta mañana con unas 200 personas, quienes con banderas y ropa blanca cantaron y tocaron tambores para exigir paz.

"Esta ruta está acompañada por la guarida indígena, todo el trayecto la haremos en coordinación con ellos, nadie debe llevar armas, nadie que sea funcionario oficial o de la fuerza pública", agregó Monsalve.

En autobuses en los que colgaban pancartas con mensajes como "Paz y vida para el Cauca. Detengan ya la violencia genocida", los feligreses llegaron al municipio de Toribío para entregar ayuda humanitaria.

Posteriormente, se dirigieron hasta el caserío de Tacueyó (Toribío) para realizar una eucaristía junto a familiares de las víctimas mortales de uno de los ataques perpetrados.

VIOLENCIA EN AUMENTO

La espiral de violencia en el Cauca se ha ensañado contra las comunidades indígenas que allí viven, pues de las 13 personas asesinadas en la última semana siete eran nativos.

Las primeras víctimas fueron asesinadas el pasado martes cuando disidencias de las FARC, según el Gobierno, dispararon en el caserío de Tacueyó a la autoridad neehwe'sx Cristina Bautista y a los guardias Asdruval Cayapu, Eliodoro Inscué, José Gerardo Soto y James Wilfredo Soto.

A esos homicidios se sumaron los de Alexander Vitonas Casamachin este sábado y Jesús Mestizo, perpetrado anoche por desconocidos que le dispararon en varias oportunidades, ambos en zonas rurales de Toribío.

Además de estos siete indígenas, las autoridades encontraron el jueves en el caserío de Santa Helena, en el municipio de Corinto, cuatro cadáveres de un equipo que hacía trabajos de topografía y otro más en Huasanó, en la localidad de Caloto.

Otro crimen fue el de Fabián Eduardo Rivera, escolta de la Unidad Nacional de Protección (UNP), que hace parte del Ministerio del Interior, y que fue secuestrado y asesinado el sábado por presuntos disidentes de las FARC.

PEDIDO RELIGIOSO

Por todo lo anterior, el arzobispo de Popayán, capital departamental del Cauca, monseñor Luis José Rueda Aparicio, pidió que en todas las eucaristías de hoy se lleven a cabo tres minutos por la paz, idea que fue apoyada por la Conferencia Episcopal de Colombia.

"Vamos a pedir al señor con toda devoción, convencidos que él nos escucha, para que se acabe en el Cauca y en todo el país la violencia, la muerte, el odio, la división y toda clase de violencia. Que el señor nos conceda el don de la paz, la fuerza y la valentía para construirla", afirmó el secretario de la Conferencia, monseñor Elkin Álvarez Botero.

De esta forma, iglesias en Cali, Cartagena, Bucaramanga, Tunja y Quibdó, entre otras, se sumaron al llamado de paz e hicieron la Oración del Ángelus, que acompañaron con repiques de campana y aplausos por la vida. 

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