Comunión y Liberación en España tiene un nuevo responsable: Enrique Arroyo Orueta

El profesor y filósofo Enrique Arroyo toma las riendas del movimiento Comunión y Liberación en España y envía a la comunidad una carta para mostrar su disposición

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Enrique Arroyo es el nuevo responsable de Comunión y Liberación de España. Tras la muerte de Jesús Carrascosa el pasado 9 de enero. Tenía 84 años, y desde 2022, venía dirigiendo el movimiento. La Diaconía central de la Fraternidad de Comunión y Liberación ha elegido a Arroyo como este martes 18 de junio, como nuevo responsable nacional.

Enrique Arroyo Orueta es filósofo y se dedica a la enseñanza desde 1987. Concretamente es el responsable pedagógico del Colegio Internacional J.H. Newman de Madrid. Además, pertenece a la asociación de laicos Memores Domini.

En una carta dirigida a la comunidad de Comunión y Liberación de España, Arroyo ha tenido presente el legado de Jesús Carrascosa: ''La disponibilidad permanente a la iniciativa de Cristo en su vida y la conmoción por la fuerza y la belleza que de ahí nacían'' y pone en valor haber aceptado el cargo a los 82 años y su acogida a quien lo necesitase.

''Estamos juntos dentro de una gran responsabilidad''

Enrique Arroyo ha puesto en valor la unidad que deben vivir en Cristo, pues ''estamos juntos dentro de una gran responsabilidad''. Dice estar dispuesto ''a lo que el Señor quiera hacer a través de esta propuesta''.

Ha recordado también la fase testimonial de la causa de beatificación de don Giussani. ''Nos hace más conscientes a todos de la gracia que tenemos de vivir cada día dentro de esta gran compañía vocacional en la que Cristo acompaña nuestra vida''. Los trabajos para beatificar al fundador del movimiento, Luigi Giussani (1922-2002), se solicitaron en 2012, y el pasado 9 de mayo comenzó la fase testimonial a la que se ha referido Enrique Arroyo.

También pide a los miembros de Comunión y Liberación en España ''que me acompañéis en esta tarea y que perdonéis las muchas limitaciones personales y errores que puedan ser obstáculo en nuestro camino común''.

Ha terminado su carta afirmando que ''Nada nos puede separar del amor de Cristo. Estoy a vuestra disposición. No dejéis de rezar por mí y por el movimiento''.

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