El obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, recuerda la figura de Don Antonio: "Ha sido un hombre muy humilde"

El viernes, 23 de septiembre, a las 12h, en la catedral de Cádiz, se oficiará el entierro de Don Antonio Ceballos, obispo emérito de la diócesis

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El obispo emérito de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos Atienza, ha fallecido este miércoles a los 87 años. Nacido en la localidad jienense de Alcalá la Real, el religioso se retiró de la vida pública una vez que dejó de estar al frente de la diócesis andaluza en 2011.

La capilla ardiente se instaló este miércoles por la noche en la Casa de la Iglesia de Jaén (seminario diocesano), y desde las 8 a las 10:30 de la mañana de este jueves. La catedral de Jaén acogerá, a las 11 horas, de este jueves, una misa por el eterno descanso de su alma, que presidirá el obispo de Jaén, Mons. Sebastián Chico.



Posteriormente el cuerpo será trasladado a Cádiz y se instalará de nuevo, la capilla ardiente en la Iglesia de Santiago (Seminario diocesano de San Bartolomé). El viernes, 23 de septiembre, a las 12 horas, en la catedral de Cádiz, se oficiará su entierro y sus restos serán depositados como era su deseo, en el primer Templo de la capital gaditana.

El obispo de la diócesis de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, ha expresado su dolor por el fallecimiento de Don Antonio: “Sabíamos que estaba delicado y perdiendo salud, pero se ha precipitado su muerte de modo inesperado”.



El prelado ha recordado además su figura en declaraciones al obispado: “Ha sido un hombre muy humilde y enormemente bondadoso que ha dejado un rastro de vida evangélica y de pastor bueno, entregado a todos y muy orante. Ha sido muy querido en Jaén, su tierra, pero también en Ciudad Rodrigo, su primera sede episcopal y en Cádiz y Ceuta, donde ejerció desde el año 1993 al 2011, cuando el Santo Padre aceptó su renuncia por edad”.

“Su pastoreo fue decisivo en la aplicación de la renovación del Concilio Vaticano II y en una orientación de la vida pastoral que afrontaba ya un cambio cultural que llega hasta hoy. El Sínodo Diocesano del año 2000 convocado por el dejó una impronta y unas directrices de trabajo que están aún presentes”, ha subrayado Rafael Zornoza.

El obispo de la diócesis de Cádiz y Ceuta ha pedido a todos los fieles una oración “por su eterno descanso” y dar las gracias “por su entrega como pastor de la diócesis durante tantos años que el Señor recompensará con creces”.

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