La profesora Gloria García: "La verdad nunca falla, pero hay que comunicarla con profesionalidad"

La directora del curso "Experto en Comunicación Social", de la Universidad Pontificia de Salamanca, asegura que se requiere una formación especializada en comunicación digital

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En la sociedad de la información, internet y redes sociales, aprender nuevas herramientas para hacer una comunicación mejor y más eficaz desde las diócesis, parroquias, colegios, congregaciones religiosas y ONG’s es el objetivo prioritario del curso Experto en Comunicación Social, que imparte la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA).

Se trata de una oferta académica que se cursa en modalidad online y que transcurre en las dos primeras semanas de los meses de julio y septiembre. El curso ofrece una formación especializada en comunicación digital desde la que abordar los principales desafíos que afronta la Iglesia hoy día en el ámbito de la comunicación.

Al frente del Experto en Comunicación Social se encuentra como directora la profesora Gloria García, que señala cómo en este tiempo se requiere cada vez más de una continua profesionalización de los procesos, herramientas, posibilidades y desafíos que acompañan al ámbito de la comunicación.

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— La presencia de la Iglesia en los medios casi siempre cobra actualidad con informaciones que más bien la cuestionan, ¿qué se puede hacer desde la comunicación ante las situaciones de crisis que dañan su reputación?

— Está claro que la Iglesia necesita estrategias de comunicación que le permitan afrontar situaciones críticas. Con demasiada frecuencia observamos que la buena voluntad no es suficiente y que la pluralidad de voces y diversidad de respuestas ante una misma situación sólo generan incertidumbre y desconcierto, debilitando la imagen pública de cualquier organización afectada.

Los procesos comunicativos que se desencadenan en una situación de crisis son muy complejos y para hacerles frente de una manera eficiente es preciso disponer de un conocimiento riguroso de los mismos. Hace años que la comunicación de crisis se estudia en todas las Facultades de Comunicación, porque no hay institución o empresa que no haya sufrido alguna crisis que llegara a comprometer incluso su viabilidad. Como destaca José Gabriel Vera en La senda de la reputación, las organizaciones se dividen en dos grupos: las que han sufrido una crisis y las que la van a sufrir.

Por esta razón, la Iglesia y sus comunicadores deben estar preparados para contrarrestar de inmediato el daño a la reputación que comporta toda crisis. Y para ello es necesario una buena dosis de serenidad, pero también una imprescindible profesionalidad. Sólo así pueden reforzarse en un contexto crítico la confianza, la credibilidad y el respeto público que la Iglesia no debe en ningún caso poner en riesgo.

Combatir las fake news

— La transmisión de la cultura cristiana hoy en día coincide con la proliferación en los medios de noticias falsas ¿lidiar con la desinformación vertida en la esfera pública es uno de los desafíos en comunicación institucional de la Iglesia?

— Absolutamente, y en los últimos años uno de los más preocupantes. Bien es cierto que la proliferación de noticias falsas no es una novedad. Acompaña a la historia de todas las sociedades, aunque en la actualidad su propagación a través de las redes sociales se ha convertido en una verdadera plaga.

En un contexto de crisis económica, de crisis de valores, etc, el descontento ayuda a que mucha gente necesite encontrar responsables y dé crédito a campañas de difamación que infectan todos los ámbitos de la comunicación. El señalamiento de enemigos, la difusión de la sospecha, la reiteración de mentiras e ideas simples es su modus operandi y el escándalo es su victoria.

Combatir todo esto no es fácil. De entrada, es preciso determinar a qué nos estamos enfrentando: a desinformación, a la fabricación de noticias falsas o fake news, a una campaña de difamación “clásica”, etc. El famoso ámbito de la “posverdad” abarca todo ello, por eso es preciso atajarla de inmediato y con los medios adecuados. La ejemplaridad es imprescindible, pero ha de hacerse pública. Debemos dar a conocer con honestidad y humildad los esfuerzos y actuaciones públicas que a diario desarrolla la Iglesia en múltiples ámbitos. Y a partir de ahí, se hace urgente combatir la mala fe de quienes fabrican noticias falsas, pero también, la ingenuidad de quienes las propagan dándolas por buenas mediante un sencillo clic en “reenviar”.

Y el medio para conseguirlo no puede ser otro que la creación de un espacio de diálogo y de encuentro, sin entrar en confrontación, ni comunicar a la defensiva. La verdad nunca falla, pero hay que comunicarla con profesionalidad.

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— Cada vez hay más personas que usan las redes sociales para relacionarse en su día a día, ¿en el mundo digital el uso de aplicaciones es ineludible para comunicar valores cristianos sobre todo entre los más jóvenes?

Por supuesto, en el entorno pastoral me consta que es imprescindible el uso de los nuevos medios para llegar adonde las formas tradicionales de comunicación no llegan todo lo bien que sería deseable, especialmente a los jóvenes. Y no es una cuestión de claudicar ante las nuevas formas de comunicación sino de utilizarlas al servicio de los fines evangelizadores y educativos de la Iglesia.

Se trata de llegar más lejos y de llegar mejor. Por otra parte, la Iglesia siempre lo ha hecho así. Desde su origen, su vocación universal la ha empujado a llegar más allá. Ahora los límites ya no son geográficos sino sociales. Y debemos romperlos haciendo un buen uso de las redes. Como ya nos indicó el Papa Francisco en 2014 en su Mensaje par la 48ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales: “Gracias también a las redes, el mensaje cristiano puede viajar «hasta los confines de la tierra» (Hch. 1, 8). Abrir las puertas de las iglesias significa abrirlas asimismo en el mundo digital, tanto para que la gente entre, en cualquier condición de vida en la que se encuentre, como para que el Evangelio pueda cruzar el umbral del templo y salir al encuentro de todos”. ¿Se puede añadir algo más?

Un sello de calidad

— ¿La labor social de sus proyectos y las propuestas de la Iglesia al servicio del bien común precisan de una ineludible profesionalización de sus planes de comunicación para su proyección mediática?

— Sin duda. Los posgrados de Máster y Experto en Comunicación Social que ofrece la Universidad Pontificia de Salamanca son una prueba del compromiso y la vocación de servicio de la Universidad con la Iglesia de la que forma parte. Sabemos que detrás del nombre de la Universidad Pontificia de Salamanca hay un sello de calidad docente avalado por décadas de dedicación a la enseñanza superior.

Sabemos que debemos contribuir a la profesionalización de nuestro alumnado, pero también a su formación integral en los valores del humanismo cristiano, que harán de ellos unos profesionales competentes y sensibles en cualquier ámbito profesional. No obstante, la vocación de servicio de la Universidad no se agota en la formación de los jóvenes. Somos cada vez más conscientes de nuestro deber de ofrecer formación permanente a los profesionales necesitados de actualización y continuo reciclaje.

Si hablamos de los profesionales de la comunicación que trabajan dentro de la Iglesia, sabemos que en los últimos años están haciendo verdaderos esfuerzos por reciclarse y acomodarse a los nuevos desafíos que afronta la Iglesia en el terreno de la comunicación. El problema es que ese esfuerzo meritorio, nacido de la intuición y el autodidactismo no siempre da el resultado deseado. Por ello, es imprescindible volver la mirada a la Universidad y decidirse a regresar a sus aulas —ahora virtuales en muchos casos— para adquirir esas estrategias, habilidades y competencias cada vez más complejas con las que funciona la comunicación hoy día.

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