Un Kirill de Moscú enfermo de coronavirus pide oraciones por la salud de Putin, que hoy cumple 70 años

Malestar en Kiev por la presencia de clérigos ucranianos en el anuncio en el Kremlin de la anexión de las provincias de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia

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El patriarca Kirill de Moscú ha pedido a los fieles que recen por la salud del presidente Vladimir Putin, quien este viernes, 7 de octubre, cumple 70 años. A tal efecto, la Iglesia ortodoxa rusa ha hecho llegar a los clérigos de todo el país una oración para los servicios religiosos de este sábado, festividad de San Sergio de Radonezh, uno de los santos más venerados de la nación. En ella se desea una larga vida a Putin, sobre cuyos problemas de salud llevan tiempo especulando los medios de comunicación.

Kirill de Moscú, que en noviembre cumple 76 años, no podrá oficiar, en cualquier caso, ninguna celebración, pues tiene coronavirus. La Iglesia ortodoxa rusa informó de su enfermedad el 30 de septiembre. Vladimir Legoyda, jefe de prensa interino del patriarca, ha declarado a la agencia Interfax que este padece una variante leve de la enfermedad y que «continúa trabajando activamente y recibiendo tratamiento médico en su casa».

Enfado del gobierno ucraniano

Por otra parte, el gobierno ucraniano ha expresado su malestar por la presencia de algunos clérigos de la Iglesia ortodoxa ucraniana dependiente del patriarcado de Moscú, liderada por el patriarca Onufry, en el discurso en el que Putin anunció formalmente la anexión —tras una parodia de referéndums— de las provincias de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia. Según informa el portal Ortodox Times, en el acto celebrado en el Kremlin estuvieron presentes el metropolita Panteleimon de Lugansk y Alchevsk; el archimandrita Ioannis Prokopenko, abad del santo monasterio de Melitópolis; y el archimandrita Alexei Fedorov, abad de la catedral de la Dormición de la Virgen María de Jersón.

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Mikhailo Podolyak, asesor del presidente Zelensky, ha calificado de colaboracionistas a los ciudadanos ucranianos presentes en esa ceremonia y ha dicho que todos ellos deben ser procesados y encarcelados. «Los propagandistas del Kremlin no deberían estar en Ucrania, ya sean políticos, representantes religiosos y medios de comunicación», ha dicho antes de pedir al Parlamento «un proyecto de ley claro» que determine «la estructura religiosa» del país «después de la guerra», y lo que sucederá tras esta con la Iglesia ortodoxa nacional adscrita a Moscú.

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