El Papa asegura que ''todos somos mendigos porque sin Dios no somos nada''

La Santa Sede publica el mensaje del Papa de cara a la Jornada Mundial de los Pobres que se celebrará en noviembre

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El Papa Francisco asegura a los pobres que ''Dios está atento a cada uno de ustedes y está a su lado'', pues ''tienen un lugar privilegiado en el corazón de Dios'' y pide ''hacer nuestra la oración de los pobres y rezar con ellos''.

Desde 2017 la Iglesia celebra la Jornada Mundial de los Pobres el domingo 33 del tiempo ordinario, el penúltimo antes del Adviento. Este 2024 caerá el 17 de noviembre. La Santa Sede ha difundido este jueves el mensaje del Papa Francisco sobre esta jornada. Una jornada dedicada a que '' todos los creyentes a escuchen la oración de los pobres, tomando conciencia de su presencia y su necesidad''.

Asegura que los pobres tienen mucho que enseñar porque, ''en una cultura que ha puesto la riqueza en primer lugar'', los pobres van contracorriente porque ponen ''de manifiesto que lo esencial en la vida es otra cosa''.

La madre Teresa sacaba de la oración fuerza y fe para su misión

En el año dedicado a la oración y, de cara al Jubileo, ''la esperanza cristiana abraza también la certeza de que nuestra oración llega hasta la presencia de Dios; pero no cualquier oración: ¡la oración del pobre!''. El Papa invita a leer en los rostros de los pobres esta oración ''para entrar en comunión con ellos y compartir su sufrimiento''.

El Papa insiste en una idea que ha mencionado en varias ocasiones y es la importancia de la oración antes del servicio con los pobres. Si bien, la fe sin obras es vana, ''la caridad sin oración corre el riesgo de convertirse en filantropía que pronto se agota''. Pone como ejemplo a santa Teresa de Calcuta. ''Era la oración el lugar de donde sacaba fuerza y fe para su misión de servicio a los últimos'', y pide rezar para que los ojos se abran. ''Recen y se darán cuenta de los pobres que tienen a su lado''. Ha citado también a san Benito José Labre (1747-1783), que pasaba horas rezando ante el Santísimo Sacramento, y vivía con los pobres de Roma.

La felicidad no se adquiere pisoteando el derecho y la dignidad de los demás

Los sacerdotes, consagrados y laicos que trabajan con los pobres ''dan voz a la respuesta de Dios a la oración de quienes se dirigen a Él''. Además, asegura que ''la peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual'', pues necesitan que le sean suministrados los sacramentos.

Los pobres son los ''pequeños'' a los que se refiere Jesús. Y muchos son víctimas de ''la mala política hecha con las armas''. Una política hecha para lograr unos beneficios, pero ''la felicidad no se adquiere pisoteando el derecho y la dignidad de los demás''.

Francisco asegura que Dios conoce sus sufrimientos, como el de todos los hombres, pues somos sus hijos y es un Padre atento. ''Como Padre, cuida de los que más lo necesitan: los pobres, los marginados, los que sufren, los olvidados''. Ante Dios, todos somos mendigos ''porque sin Dios no seríamos nada''.


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