El Papa Francisco sale del Vaticano para comprarse unas gafas nuevas en una óptica romana

Por segunda vez en su pontificado, Francisco visitó la Ottica Spiezia en Roma para graduarse la vista y comprarse unas nuevas lentes

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El Papa Francisco cogía el pasado lunes el helicóptero de vuelta a Roma desde Trieste a las 12:20 del mediodía. Acababa de participar en la 50ª Semana Social que organizó la Conferencia Episcopal Italiana en la ciudad italiana, pronunciando un discurso en el congreso y la homilía en la Plaza de la Unidad.

Sin más planes en su agenda oficial de julio, excepto los ángelus de los domingos, Francisco aparecía a media tarde en la óptica Ottica Spiezia, a pocos pasos de la Plaza del Popolo tras la Basílica de Santa María in Montesanto en la típica calle del Babuino. Un pequeño negocio de ocho metros cuadrados.

La noticia aparecía en el diario Leggo con una foto con los empleados de la óptica. Está regentada por los hermanos Alessandro y Luca Spiezia, un negocio que lleva cincuenta años en el centro de la Ciudad Eterna. Tanto san Juan Pablo II y Benedicto XVI requirieron de los servicios de los Spiezia para graduarse su vista, pero nunca pusieron un pie en la tienda. En las paredes destacan dos fotos de Alessandro con ambos pontífices.


El Papa se movió por la tienda en silla de ruedas por su negocio. Tras graduarse la vista, compró las nuevas. Pero no es la primera vez que se gradúa la vista en esa tienda ni que acude personalmente. Ya lo hizo en noviembre de 2015. Entonces pidió cambiar los cristales, no la montura para no gastar de más. Las gafas fueron enviadas después al Vaticano junto a la factura. Muchos curiosos esperaron a la salida.

Es sabido que al Papa le gusta salir del Vaticano para respirar el ambiente de Roma, hablar con los pobres de la ciudad como hacía en Buenos Aires. Un pequeño hábito que puede seguir haciendo al acudir a su óptica de confianza.

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