El Papa, durante el viaje de regreso a Roma: "Se debe abandonar la energía nuclear hasta que exista seguridad"

En una rueda de prensa concedida en el avión, el Papa considera que la tensión que se vive en Latinoamérica se debe a la existencia de "Gobiernos débiles"

Tiempo de lectura: 3’

El Papa Francisco ha regresado este martes a Roma tras su viaje apostólico a Tailandia y Japón. Como viene siendo habitual, dio una rueda de prensa a bordo del avión, donde ha abordado diferentes asuntos, como su postura sobre la energía nuclear. Como ya haría en Tokio, consideró que se debía abandonar la energía nuclear hasta que exista la total seguridad de que no habrá catástrofes.

Por otro lado, reiteró su mensaje lanzado en Hiroshima: "El uso de armas nucleares es inmoral, así como también la posesión de armas, porque un accidente o la locura de uno puede destrozar la humanidad", y adelantó que este tema "tiene que ser incluido en el catecismo". "En cualquier momento puede suceder un accidente, y Japón lo ha experimentado. El uso de la energía nuclear está al límite, porque no hemos logrado conseguir la seguridad total", señaló al ser preguntado por las peticiones del cierre de centrales en algunos sectores de la sociedad japonesa después del desastre de Fukushima.

Francisco participó durante su viaje a Japón en un acto con víctimas del llamado triple desastre de Fukushima, en el que murieron cerca de 20.000 personas, donde se hizo eco de la preocupación por las centrales de energía atómica y la petición de los obispos de cerrar los reactores. El papa, que no se había expresado de manera contundente en Japón sobre el tema, en la habitual rueda de prensa del vuelo de regreso añadió que aún no se tiene la seguridad para evitar accidentes y, aunque sea "uno cada diez años", esto es un desastre que repercute sobre la Creación y las personas.

En respuesta a otra de las preguntas de los cerca 70 periodistas que viajaron con él, el Papa también trató el problema de la mediación en los conflictos y cómo las organizaciones internacionales o las Naciones Unidas "no lo logran". Uno de los problemas de los que habló el pontífice es la situación que se produce, por ejemplo, en el Consejo de Seguridad de la ONU, cuando "todos votan que sí, y uno con derecho a veto dice que no, y se frena" cualquier mediación.

"Quizá las Naciones Unidas deberían renunciar en el Consejo de Seguridad al derecho a veto de algunas naciones. No soy un técnico o un experto en esto, pero es (una propuesta) que he sentido. Seria bonito que todos fueran iguales en el equilibrio mundial", destacó. También denunció lo que llamó "hipocresía armamentística", "los países cristianos, de cultura cristiana, países europeos que hablan de paz, pero que viven de vender armas". Explicó que le gustaría que cualquier nación tuviera "el coraje de decir: yo no puedo hablar de paz porque mi economía gana mucho con la fabricación de armas". "Detengámonos, detengámonos, porque la cosa está fea", agregó Francisco sobre la venta de armas.

 

Situación en Latinoamérica

El Sumo Pontífice no ha pasado por alto las crisis sociales desatadas en Latinoamérica, que a su juicio corresponden a la existencia de "Gobiernos débiles que no han conseguido poner orden y paz", y se mostró partidario de "llamar al diálogo, a la paz, para que se resuelva los problemas".

"Hay Gobiernos débiles, muy débiles, que no han conseguido poner orden y paz dentro y por esto se crea esta situación", señaló el pontífice cuando se le pidió comentar las últimas protestas que se están produciendo en países como Chile, Colombia, Bolivia o Nicaragua.

Francisco señaló que alguien durante una conversación le comparó la actual situación en Latinoamérica con la de los años desde el 74 a los 80 en Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia cuando se puso en marcha el plan Cóndor (operativo militar para acabar con los disidentes), pero él afirmó que "no sabía si esto era así".

Lo que constató es que en estos momentos "en Latinoamérica no hay declaraciones precisamente de paz". Se refirió en detalle a Chile al asegurar que la situación "lo asusta" porque, dijo: "el país acaba de salir de un problema de los abusos que nos ha hecho sufrir tanto y ahora está este problema que no entendemos".

"Pero Chile está en llamas", aseveró a los cerca de 70 periodistas que viajaron con él. Apuntó la necesidad en estos momentos de buscar "el diálogo, pero también el análisis" de los que está pasando.

Ante la posibilidad de que el Vaticano pudiera mediar en algunas de estas crisis, el papa recordó que "ya Venezuela a su tiempo lo había pedido y que Bolivia ha pedido algo parecido", y aseguró que la Santa Sede "estará siempre presente cuando sea necesario". Ante una pregunta sobre las protestas en Hong Kong, el Papa señaló que es algo que se está produciendo en otras ciudades que también "tienen problemas". "Conviene relativizar las cosas y llamar al diálogo, a la paz, para que se resuelvan los problemas", concluyó. 

Religión