La tranquilidad de ser ovejas que balan en cristiano

El mayor don de ser "ovejas" es que Jesús es el "Buen Pastor" que nos envía, nos quiere y nos cuida. Sólo hay que "dejarse guiar"

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Pablo Valentín-Gamazo
@pabblovg

Redactor cope.es

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 00:05

El Evangelio del domingo nos sitúa frente al Buen Pastor. Jesús se refiere en varias ocasiones a esta metáfora. Su objetivo es reiterar el amor y cuidado especial que Dios Padre tiene por cada uno de nosotros, incluido el propio Jesús. Qué contradictorio puede sonar eso: mandó a Su Único Hijo a morir por nosotros. Sin embargo, lejos de ser confuso, esa afirmación nos da una claridad enorme: Jesús vino, murió...y resucitó. Todo ello, por amor. Es decir, que ese sacrificio no supuso la muerte, si no la Vida. 

Por eso Jesús es Camino, además de Buen Pastor. El camino de su vida, el sufrimiento por amor, la entrega de la vida, es el que nos marca como Buen Pastor. La tranquilidad de ser las ovejas y balar en cristiano es la certeza de la Resurrección. Esa noticia, esa realidad y promesa son uno de los motores del cristiano. 

Si Jesús es el Buen Pastor, eso implica además un amor incondicional e infinito por cada una de sus ovejas. Jesús nos cuida, nos acompaña y nos guía. Quiere de nosotros que compartamos esa alegría que nos mueve con el mundo: que cada persona sepa que es querida hasta el extremo por Dios y que Dios vive.

¿Dónde nos coloca a los cristianos la figura del Buen Pastor? Por una parte, en la del "dejarse guiar" y el "dejarse querer", que es más difícil de lo que parece. Si no, podemos recordar la parábola de la oveja extraviada...y he ahí que encontramos la paz de que, aunque nos desviemos, Dios lo deja todo por ir a buscarnosLa imagen del Buen Pastor en la que Jesús carga una oveja se ha repetido en su versión más grande: cambia la oveja de la imagen por la Cruz. O, si prefieres, a la oveja por ti

Jesús nos envía, y también recurre al vocabulario del pastoreo. "Mirad que os mando como corderos en medio de lobos". Nos envía como Él fue enviado, con el mismo fin, incluso, dar la vida. No es una falta de respeto que Jesús nos llame "ovejas" o "corderos". Ser "cordero" u "oveja" implica ser manso, humilde de corazón ante la humillación, el dolor o la muerte. Como hizo Él. Sin decir una palabra contra sus captores, sin quejarse, sin arrepentirse de nada, perdonando a sus verdugos...

Lo dicho, Jesús ha ganado a la muerte y nos ha prometido la vida eterna. Como Buen Pastor, que ya conoce el camino, nos dice: "Sígueme". Por eso, qué tranquilidad ser ovejas que balan por Cristo.  

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