Cardenales

Cardenal afable y de gesto amable, ha dejado una huella imborrable en Sevilla

El cardenal Carlos Amigo Vallejo fue elector en los dos últimos cónclaves celebrados en Roma para elegir un nuevo Papa, gracias a su nombramiento cardenalicio el 21 de octubre de 2003, cuando era Arzobispo de Sevilla.

Pastor franciscano, tiene fama de ser prudente y reflexivo. Vicente Enrique y Tarancón le conocía como 'Amigo Amigo'. Nació el 23 de agosto de 1934 en Valladolid, para ser más exactos en Medina de Rioseco. Por lo infrecuente en aquella España, a muchos les ha llamado la atención su altura de 1,93 metros, tal y como él mismo ha confesado en ocasiones entre risas, ya que es una figura con gesto amable.

En dos ocasiones recibió a Juan Pablo II como huésped del Palacio Episcopal de Sevilla, ofició la boda de la infanta Elena o impulsó los derechos de la mujer en las cofradías de Semana Santa, entre otras muchas tareas. Tal ha sido la impronta que ha dejado en la diócesis hispalense que en 2015 se organizó una exposición titulada 'El menor hijo de San Francisco. Fray Carlos Amigo' en la que se abordaban aspectos relacionados con la vida del cardenal emérito.

En la muestra además se resumía su constante presencia de Rioseco, el cariño a las clarisas riosecanas y sevillanas, la Semana Santa riosecana, su relación con papas, reyes y príncipes, el arzobispado de Sevilla, sor Ángela de la Cruz o su nombramiento como cardenal.

Es un gran conversador, inteligente y simpático, que cita de manera recurrente los consejos que le daba su padre. “De entre todos hay uno que me gusta recordar: “Es mucho mejor pasar por la vida mil veces por tonto que una por malo”.

Cargos pastorales

El 17 de diciembre de 1973 es nombrado Arzobispo de Tánger.

En febrero de 1976, en Trípoli (Libia) participa, como miembro de la delegación de la Santa Sede, en el Seminario de diálogo Islamo-Cristiano, patrocinado por el Secretariado Pontificio para los no cristianos y la República Árabe de Libia. Un año más tarde asiste al Sínodo de los Obispos como delegado de los obispos de la Conferencia Episcopal del Norte de África.

El 22 de mayo de 1982 es nombrado Arzobispo de Sevilla. En octubre de 1983 asiste al Sínodo de los Obispos como miembro designado por el Papa. En 1984 es nombrado presidente de la Comisión Episcopal para el V Centenario de la Evangelización de América.

Es miembro de las Academias de Buenas Letras, Medicina y Bellas Artes de Sevilla. Ha participado en numerosos congresos y semanas de estudio. Es arzobispo emérito desde el 5 de noviembre de 2009.