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'Chateando con Dios': ¿Qué celebramos el Día de la Inmaculada Concepción?

Josetxo Vera te explica por qué este segundo domingo de Adviento es especial 

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Redacción Religión

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 02:23

Este 8 de diciembre tiene lugar el segundo domingo de Adviento, tiempo en el que la Iglesia se prepara para el nacimiento de Jesucristo. Ya sabemos que es un periodo que se caracteriza por tres rasgos visibles: los sacerdotes visten de morado, se coloca la corona de Adviento compuesta por cuatro velas y en la celebración de la Eucaristía del domingo no se recita el 'Gloria'. Pero este domingo será diferente, tal y como recuerda en 'Chateando con Dios' el sacerdote y periodista Josetxo Vera.

Y es que es el Día de la Inmaculada Concepción, una festividad especial para la Iglesia. Y aunque a priori ninguna festividad debe estar por encima del domingo de Adviento, la Conferencia Episcopal Española realizó una petición especial a la Santa Sede para que la Iglesia pudiese celebrar esta solemnidad pese a coincidir en domingo, como es el caso este año. Por ello, este 8 de diciembre será especial, ya que veremos a los párrocos vestir de blanco o de azul (este último color se permite este día) y se recitará el 'Gloria'.

El Evangelio que escucharemos será la Encarnación del Hijo de Dios, es decir, el momento en el que el Ángel Gabriel se aparece a la Virgen María y le pregunta si está dispuesta a ser la madre del Salvador, a lo que la Virgen contestó: “Hágase en mi según tu palabra. Yo soy la esclava del Señor”.

Por tanto, no celebramos la concepción de Jesucristo, que se celebra el 25 de marzo, 9 meses antes de la Navidad, sino que se celebra la concepción de la Virgen María, 9 meses antes del 8 de septiembre, día de su nacimiento. Lo que se celebra es que la Virgen fue concebida sin pecado. Sus padres, que según la tradición se llamaban Joaquín y Ana, la concibieron sin pecado, a diferencia del resto, que en el momento de nuestro nacimiento caemos en el pecado original hasta la llegada del Bautismo.

La Virgen ni siquiera tuvo ese primer pecado. ¿Por qué? Pues fue así por un don de su hijo. Jesucristo, cuando aceptó el venir a la tierra para liberarnos a los hombres del pecado y de la muerte, pudo elegir a su madre, y eligió a la que mejor podía cumplir esa misión y le preparó para cumplirla y la preservó del pecado original.

Gracias a que fue concebida sin pecado, la Virgen María fue preservada de la muerte. Por ello, cada 15 de agosto se celebra en España la Asunción de María Virgen a los Cielos.

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