SANTO 5 SEPTIEMBRE

La historia de Santa Teresa de Calcuta: la mujer que vivió para los pobres

La Madre Teresa de Calcuta procedía de una familia humilde y decidió dedicar su vida a los pobres

La historia de Santa Teresa de Calcuta: la mujer que vivió para los pobres

 

Jesús Luis Sacristán García

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 05 sep 2019

Muchos Santos han experimentado una llamada sobre la llamada. Es el caso de la Santa del día porque hoy la Iglesia nos presenta a Santa Teresa de Calcuta. Durante la I Guerra Mundial nace Agnes Gonxha en Macedonia. De muy pequeña recibe la Primera Comunión. En esa temprana edad llega a los ocho años y la familia se queda sin el padre. La madre se tiene que armar de valor y cuidar de sus hijos. 

Agnes queda marcada por la fortaleza del cuidado maternal que les da en casa donde también se reza porque la formación es integral en la Fe y en la vida. Esa firmeza y ese amor influyen en la futura vocación a la vida religiosa de Agnes. Esta vocación se termina de consumar en la formación que recibió dentro de su Parroquia Jesuita junto a la que ella creció y se formó. A sus diecicho años opta por entrar en las religiosas de Loreto ubicadas en Irlanda. Su aspiración es ser humildemente una misionera que anuncie a Cristo.

Cuando hace sus votos se pasa a llamar Teresa, nombre que escoge por su devoción a Santa Teresita de Lisieux. Calcuta en un centro de la Congregación, es su destino para dedicarse a la enseñanza. Una vez en esas tierra siente que "Dios la esperaba". En sus descansos repara en la gente enferma que sufre, especialmente niños. Allí dirá que siente como que Cristo le hace reparar en esa realidad y le dice "Ven y sé tú mi Luz". Es lo que ella dirá de la "llamada dentro de la llamada". 

Así se fraguan las Misioneras de la caridad dedicadas a la ayuda desde el amor de Dios a los hombres. Funda el orfanato en Calcuta y en 1950 es reconocida la fundación. En 1965 Pablo VI le anima en su tarea y se abrte otra casa en Venezuela. Es el inicio de la expansión. Así se dedica hasta su muerte al cuidado de los necesitados, cumpliendo lo prescrito en el Evangelio: "Cada vez que lo hicistéis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicistéis. Muere en 1997. Una de sus frases más célebres es cuando le decían que trabajaba sin descansar que dijo: "Ya tendré la eternidad para descansar".

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