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Rivera toma el control de un debate que puso nervioso a Sánchez

Las cesiones al independentismo ponen contra las cuerdas al candidato socialista. El tono comedido de Casado regaló el protagonismo al líder de Ciudadanos

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J.E. / AGENCIAS

Tiempo de lectura: 6'Actualizado 23 abr 2019

Pedro Sánchez tenía miedo a debatir para evitar que el resto de candidatos retrataran sus diez meses de gobierno sustentado en las fuerzas independentistas. Sólo quiso hacerlo si estaba presente Vox, para visibilizar que España debía elegir el próximo 28 de abril entre el "terror de la ultraderecha" o él, la figura presidencialista que neutralizaría el ascenso de Abascal. En el debate celebrado este lunes en RTVE, Sánchez no ha conseguido el objetivo de introducir a Vox en el debate (ha habido que esperar 35 minutos para que hubiera la primera
alusión a esta fuerza política) y se ha apoyado en el discurso caduco de la corrupción en el PP y en el feminismo para calmar el huracán de críticas en el que Rivera y Casado le han metido
. Las cesiones al independentismo han puesto contra las cuerdas al candidato socialista en un debate en el que Albert Rivera se ha erigido como gran protagonista desplegando toda su artillería contra el presidente, Casado ha adoptado un tono más conmedido e Iglesias ha estado casi desaparecido, blandiendo una Constitución que él en el pasado despreció continuamente.[¿Quién ha ganado el debate electoral de RTVE?]

Sánchez sabe que su próximo gobierno puede pasar por renovar el favor de los independentistas. Por ello, ha evitado una vez más decir ppúblicamente si piensa indultar a los dirigentes independentistas responsables del "procés" si son condenados. Sánchez ha respondido a Casado y Rivera insistiendo en que respeten la separación de poderes y dejen trabajar al Tribunal Supremo, que está en plena celebración del juicio por el "procés", y se ha remitido a unas palabras de Felipe González para señalar que "no puede haber ni indulto ni negación preventiva de un indulto antes de una sentencia firme". Casado y Rivera han dedicado buena parte del bloque sobre política territorial a reclamar a Sánchez que respondiese a esta cuestión y a dar por hecho, en cualquier caso, que el presidente va a indultar a los independentistas porque es algo que "ya ha pactado", según ha dicho el líder del PP. Y como Casado, Rivera ha considerado que Sánchez ha acordado "indultos a cambio de escaños", pues sabe que "necesita a los separatistas". Durante este bloque, Sánchez también ha censurado a Casado por acusarle en campaña de preferir las "manos manchadas de sangre", en alusión a los acuerdos con Bildu. Y ha preguntado al líder del PP "de qué color tiene manchadas las manos" si se tiene en cuenta que su partido ha votado junto a Bildu hasta 127 iniciativas legislativas en el Parlamento Vasco.

Ya al inicio de este capítulo, los candidatos de PP y Ciudadanos han acusado a Sánchez de haber puesto en riesgo la unidad de España con tal de mantenerse en el poder, mientras que Iglesias les ha advertido de que la convivencia no se puede recuperar con agresividad. El presidente del Gobierno ha insistido en que el PSOE defiende un país "en el que caben todos", ha dicho sentirse orgulloso de la diversidad y ha animado a sus rivales a trabajar juntos "para unir España en la diversidad".  Y a las acusaciones de sus adversarios de la derecha, Sánchez ha respondido que "no va a haber ni referéndum de independencia ni independencia, ni se permitirá la quiebra de la Constitución".

Casado se ha centrado sobre todo en advertir del riesgo en el que se encuentra España por culpa del Gobierno de Sánchez y su pacto con los separatistas y ha vuelto a prometer que si gobierna, entre otras cosas, aplicará la Constitución en Cataluña, el Estado recuperará la gestión de las cárceles -están transferidas a la Generalitat catalana- y los partidos independentistas "no recibirán ni un euro". Rivera, quien ha contado que se le saltaron "las lágrimas" cuando se declaró -ha dicho- "la independencia" en Cataluña, ha sacado una foto en la que aparece Sánchez con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, para reprocharle que se haya sentado con él para mantenerse en la Moncloa. "A mi me duele España y que se rompa Cataluña", ha subrayado Rivera, quien ha reprochado a Sánchez que reciba y pacte con alguien "totalitario" que como Torra También Iglesias ha afirmado "que le duele España", pero por otros motivos: la precariedad y los bajos salarios. A su juicio, lo importante es poner el énfasis en lo que une a los ciudadanos "que tienen sentimientos diferentes" y reconocer la realidad del país. "Claro que España es plurinacional y la convivencia no se puede recuperar con agresividad", ha avisado a los otros candidatos.

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EL "DETECTOR DE MENTIRAS" DE SÁNCHEZ

La tensión también se ha mantenido en el relato económico.  Rivera ha aconsejado a los ciudadanos que "se guarden la cartera" si gobiernan Sánchez e Iglesias porque irán "a saco", o como cuando Casado ha declarado que "si entra el PSOE por la puerta, el empleo sale por la ventana".   "Detector de verdades" ha reclamado Sánchez ante las intervenciones de "la derecha", en tanto que Iglesias ha afeado al candidato del PSOE que se apropie de la subida del Salario Mínimo Interprofesional. El líder de Ciudadanos ha destacado, además, en referencia a Casado, que "el milagro económico del PP está en la cárcel".

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En propuestas, Casado se ha comprometido a crear  dos millones de puestos de trabajo durante la próxima legislatura y ha avanzado la "mayor revolución fiscal de la historia", que consistirá, entre otras iniciativas, en suprimir los impuestos de Sucesiones, de Donaciones o de Actos Jurídicos Documentados y en "bonificar el ahorro".  No ha eludido las críticas a la gestión de Pedro Sánchez al frente del Gobierno durante estos diez meses, y le ha reprochado que se haya beneficiado de una recaudación de 26.000 millones de euros gracias a las reformas del Ejecutivo de Mariano Rajoy, y pese a ello, ha dicho, buscó pactar unos Presupuestos "comunistas".

Rivera ha abogado por emprender las reformas que ni el PP ni el PSOE han acometido cuando ocuparon gobiernos. Un pacto educativo, hacer  los contratos indefinidos o reforzar la protección de los autónomos son otras de sus prioridades. Para Rivera, y en este terreno ha pasado a censurar la gestión de Sánchez, los únicos a los que ha ido bien con el Gobierno socialista son los "500 enchufados" que, ha precisado, dirigen empresas públicas.

El aspirante de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, ha enarbolado la Constitución para defender un modelo fiscal basado en la proporcionalidad, de modo que aporten más quienes más tienen, y ha demandado que el próximo Gobierno exija a los bancos devolver los 60.000 millones que les prestaron los ciudadanos.

EL FEMINISMO, ARMA DE SÁNCHEZ

Con Vox fuera del debate, Sánchez ha tenido que recurrir al feminismo para atacar a Casado. El presidente del Gobierno ha advertido al líder del PP, de que "el vientre de las mujeres no es un taxi" y ha pedido que se lo diga a sus "amigos ausentes de la ultraderecha", durante el debate a cuatro en RTVE. Para Sánchez lo que propone Casado para garantizar las pensiones es que las mujeres no aborten, por lo que le ha aconsejado que reflexione antes porque "dice las cosas que dice y asusta, no solo a las mujeres, sino a los hombres de este país". Casado ha replicado que esa propuesta es "completamente mentira" y que se trata de una "fake news".

También se ha dirigido Sánchez al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, para decirle que el vientre de una mujer "no se alquila", a lo que el presidente del partido naranja ha respondido que si se refiere a la gestación subrogada es un "carca" y "muy antiguo". Además, Rivera ha reprochado a Sánchez que pretenda decidir él por las mujeres.   Además, ha instado a Sánchez a "bajar del Falcon" y le ha acusado de estar a favor "de todo lo que los nacionalistas les venden".

RIVERA ARREMETE CONTRA EL "SILENCIO CÓMPLICE" DE SÁNCHEZ

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En el minuro final, Rivera ha cerrado su buen debate señalando que "el silencio que se oye" es el "silencio cómplice" de Pedro Sánchez y el del que "heló la sangre" a los españoles cuando los independentistas "quisieron romper Cataluña". Rivera, dirigiéndose a Sánchez, ha utilizado el silencio como recurso narrativo para armar esta última intervención y ha avisado de que el 28 de abril, los españoles van a decir "basta" al Gobierno socialista. 

El líder del PP y candidato, Pablo Casado, ha pedido "humildemente" el voto a los electores, a quienes se ha dirigido directamente para decirles que va a trabajar por ellos, "para ser útil a su familia" y también para "servir a España", que -según ha señalado- es "lo más importante" para él.

En sólo 30 segundos, Iglesias, ha pedido una única oportunidad para gobernar, "una sola", y ha dicho: "Y si después de cuatro años no hemos conseguido cambiar las cosas, no nos voten nunca más".  "Lo que le quiero pedir a esa gente que piensa que la política no sirve para nada es que nos dé una oportunidad, una sola: estar en un gobierno cuatro años", ha dicho Pablo Iglesias. Y se ha preguntado: "¿Si la política no sirviera para cambiar nada, por qué las empresas energéticas se gastan tanto dinero en tener a políticos en sus consejos de administración? ¿Por qué se compraron a José María Aznar y a Felipe González?".

Por último, Sánchez ha llamado a los españoles a hacer una "enorme moción de censura contra la desigualdad, la corrupción y la crispación como forma de hacer política". Por ello,  ha pedido el voto a los jóvenes, por el futuro; a las mujeres, por la igualdad y el respeto; a los mayores, por la seguridad; y a todos, por la convivencia.

[Los "zascas" del debate electoral: de los "enchufados" de Sánchez al chalé de Iglesias]

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